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    <title>El Marplatense</title>
    <subtitle>Contenido multimedia para informarse minuto a minuto de lo que acontece en Mar del Plata</subtitle>
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            El último telón de la Morocha: por qué Tita Merello eligió Mar del Plata para su despedida
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/97DRFpHfesFNRaD0d64o_1r4AC8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2026/10/tita.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Hay vidas que no se explican con datos biográficos, sino con estampas. Y en la memoria colectiva del espectáculo argentino, pocas figuras resultan tan indivisibles de su propia leyenda como Tita Merello.</p><p>Hoy, 11 de octubre, cuando el calendario señala el aniversario de su nacimiento en aquel arrabal porteño de 1904, la efeméride nos invita a dirigir la mirada hacia un hito atlántico poco recordado pero profundamente revelador: fue justamente la ciudad de Mar del Plata el escenario elegido por «La Morocha Argentina» para despedirse para siempre de las tablas y del contacto directo con su público.</p><p>Ocurrió durante la temporada estival de 1984-1985. A sus lozanos 80 años, convocada por su entrañable amigo Enrique Carreras, Tita pisó el escenario marplatense para encabezar el espectáculo "Yo soy del 30". Nadie en la sala, quizás ni siquiera sus propios compañeros de elenco, imaginaba que aquellas noches en «La Feliz» constituían el canto de cisne de una trayectoria monumental que había atravesado el sainete, el bataclán, la época de oro del cine nacional y la consagración absoluta en el tango.</p><p>​Aquel verano marplatense mostró a la Tita más auténtica, sin filtros ni imposturas. Instalada en la ciudad junto a una enfermera y a Corbata, su inseparable perro mestizo a quien definía socarronamente como «de pocas pulgas y solitario, igualito a su dueña», la artista mantenía una rutina alejada del estrépito de la noche veraniega. Quienes la frecuentaron por aquellos días recuerdan sus caminatas matinales de incógnito y sus periódicas visitas de devoción silenciosa a la Gruta de Lourdes, en el corazón del puerto, un refugio de fe que jamás dejaba de visitar en sus estadías marplatenses.</p><p>​Pero la verdadera magia ocurriá al caer el sol. Detrás del telón, minutos antes de salir a escena, la mujer de carne y hueso se mostraba frágil, tiritando levemente aferrada a las bambalinas. Bastaba, sin embargo, que las luces del teatro se encendieran y el acorde inicial de la orquesta atacara los primeros compases para que esa pequeña figura se transformara de un zarpazo en la fiera escénica invencible. Con su fraseo único, socarrón y desgarrado, Tita entregaba su versión de «Yo soy del 30», aquel tema con música de Pichuco Troilo, paralizando a la platea.</p><p>​Fue también en esa última temporada marplatense donde inmortalizó una de sus declaraciones más ácidas sobre la metamorfosis del ambiente artístico moderno. Con su habitual soltura y golpeando el aire con la mano, lanzó desde las tablas ante la risa complice del público: «Pensar que en mis tiempos, para salir en la tapa de una revista había que tener trayectoria o haber hecho diez películas... Ahora basta con tener un buen culo. ¡A este paso, mañana me pongo a cantar en bolas!».</p><p>Cuando la temporada llegó a su fin en marzo de 1985 y el telón marplatense bajó definitivamente, Tita Merello tomó la decisión íntima de no volver a subirse jamás a un escenario. Hubo participaciones cinematográficas puntuales y entrevistas televisivas memorables en los años posteriores, pero las tablas, las luces de candilejas y el aplauso cerrado en vivo concluyeron allí, frente al mar.</p><p>​Mar del Plata, escenario natural de las grandes epopeyas de nuestra cultura popular, tuvo así el privilegio histórico de custodiar el último aplauso en vivo a la mujer que le puso garganta y corazón al alma porteña. En el día de su nacimiento, el recuerdo de Tita Merello no pertenece únicamente al asfalto de Buenos Aires: habita también en la brisa de una noche de verano donde "La Morocha" decidió, ante un público marplatense de pie, despedirse para siempre de los escenarios.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/97DRFpHfesFNRaD0d64o_1r4AC8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2026/10/tita.webp" class="type:primaryImage" /></figure>A 122 años de su nacimiento, una historia poco conocida revive aquel verano de 1985, cuando la legendaria artista puso fin a su trayectoria teatral. Entre aplausos, recuerdos y emociones, la ciudad fue testigo del cierre de una época dorada del espectáculo argentino.]]>
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                                <updated>2026-10-11T19:56:03+00:00</updated>
                <published>2026-10-11T19:56:12+00:00</published>
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            El Rincón Marplatense: el paseo hasta el Faro que terminó convirtiéndose en una tradición
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/WG1LPno2VhIGLwzbv_1o-G3lBVM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2026/10/caravana_primavera.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Mucho antes de que miles de bicicletas ocuparan las calles de Mar del Plata para celebrar la llegada de la primavera, hubo una primera salida mucho más sencilla: un grupo de jóvenes, algunas bicicletas, comida para compartir y un destino que por entonces parecía bastante más lejano que en la actualidad.</p><p>La historia se remonta al 21 de septiembre de 1961 y está vinculada al Oratorio Juvenil Pequeño Mundo, creado ese mismo año bajo la conducción del sacerdote Pablo Marinacci, de la Obra Don Orione.</p><p>Para celebrar el Día de la Primavera y del Estudiante surgió una propuesta diferente. Los jóvenes tomarían sus bicicletas y atravesarían parte de Mar del Plata hasta llegar a la zona del Faro de Punta Mogotes y las playas del sur, donde pasarían el día y compartirían un picnic.</p><p>Durante sus primeros años, incluso, la actividad todavía no era conocida como la “Caravana de la Primavera”. Hasta mediados de la década del 60 fue denominada “Paseo al Alfar”, una referencia al destino hacia el que se dirigían aquellos primeros ciclistas.</p><p>Las fuentes históricas presentan algunas diferencias sobre la cantidad exacta de participantes. Documentación posterior del Concejo Deliberante menciona 14 ciclistas, mientras que otras reconstrucciones hablan de alrededor de 15 y la investigación de Favero refiere a unos 25 jóvenes. Más allá de esa diferencia, los registros coinciden en el punto central: la tradición nació en 1961 alrededor de Marinacci y los jóvenes de Pequeño Mundo, con una salida en bicicleta hacia el sur para celebrar la primavera.</p><p>El detalle permite entender por qué el Faro quedó tan relacionado con esta fecha en el imaginario marplatense. No fue un destino incorporado cuando la convocatoria ya era multitudinaria: estuvo presente prácticamente desde el nacimiento de la tradición.</p><p>Aquella excursión comenzó a repetirse. Año tras año se sumaron nuevos participantes y lo que había sido una actividad de un grupo juvenil empezó a desbordar sus propios límites. Las bicicletas decoradas, los grupos de amigos y las familias fueron ocupando cada vez más espacio en las calles.</p><p>Para 1965, apenas cuatro años después de aquella primera experiencia, los registros históricos ya daban cuenta de más de 200 chicos y jóvenes en bicicleta. La pequeña salida hacia las playas del sur comenzaba a convertirse en un acontecimiento de la ciudad.</p><p>Con el paso de las décadas, la convocatoria alcanzaría dimensiones que probablemente aquellos primeros ciclistas nunca imaginaron. Miles de marplatenses comenzaron a repetir cada primavera el recorrido y varias generaciones crecieron asociando la fecha con una misma imagen: una interminable columna de bicicletas atravesando Mar del Plata rumbo al sur.</p><p>La importancia que adquirió la celebración también obtuvo reconocimiento oficial. En 2008, el Concejo Deliberante declaró de interés municipal con carácter permanente la realización anual de la Caravana y, en 2025, fue declarada Patrimonio Cultural Intangible del Partido de General Pueyrredon, por su valor histórico y su permanencia dentro de la identidad colectiva de la ciudad.</p><p>Más de seis décadas separan aquella primera excursión de las caravanas multitudinarias de la actualidad. Cambiaron las bicicletas, crecieron los barrios del sur y Mar del Plata se extendió alrededor de caminos que entonces parecían lejanos.</p><p>Sin embargo, cada primavera conserva algo de aquella escena de 1961: un grupo de jóvenes que preparó un picnic, tomó sus bicicletas y comenzó a pedalear hacia el Faro sin saber que estaba iniciando una de las tradiciones más reconocibles de Mar del Plata.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/WG1LPno2VhIGLwzbv_1o-G3lBVM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2026/10/caravana_primavera.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Lo que comenzó en 1961 como una salida de un pequeño grupo de jóvenes en bicicleta hacia las playas del sur terminó dando origen a una de las tradiciones más arraigadas de Mar del Plata. Más de seis décadas después, el Faro continúa formando parte de una historia que atraviesa generaciones.]]>
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                                <updated>2026-10-04T18:43:51+00:00</updated>
                <published>2026-10-04T18:43:59+00:00</published>
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            El Rincón Marplatense: 835 falsas orcas y una muerte masiva que aún es un misterio
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/vhVOTcZrgWt9Zp6cb_IRQ4rWXe8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2026/09/orcas.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>El 10 de octubre de 1946, Mar del Plata fue escenario de un fenómeno que, ocho décadas después, continúa rodeado de interrogantes: 835 falsas orcas arribaron a las costas de la ciudad y terminaron muriendo en la arena.</p><p>Los primeros ejemplares sorprendieron a quienes caminaban por la costa durante una jornada cálida de primavera. Lo que inicialmente podía interpretarse como la desorientación de algunos animales pronto adquirió otra dimensión: los cetáceos continuaron llegando en grupos numerosos y compactos, sin realizar movimientos para regresar al agua.</p><p>La mayor concentración se produjo en Playa Bristol, la Popular y frente al Casino, aunque también aparecieron ejemplares, en menor cantidad, en Punta Mogotes, El Torreón, Camet y la franja costera hasta Chapadmalal.</p><p>Durante aquella misma noche comenzó una agonía que se prolongó hasta la jornada siguiente. La escena generó conmoción entre quienes se acercaron a observar el fenómeno y obligó a desplegar un operativo para intentar salvar a los animales.</p><p>La Prefectura Naval dispuso devolver los cetáceos mar adentro mediante lanchas, trasladándolos hasta más de tres millas de la costa. Sin embargo, el episodio continuó.</p><p>Entre quienes intentaron encontrar una explicación estuvo Carlos Marelli, entonces director del Jardín Zoológico de La Plata, quien clasificó a los animales como “falsas orcas”, una especie de cetáceo conocida por desplazarse en grupos.</p><p>También estudió el fenómeno el capitán de fragata Teodoro Caillet Bois, quien publicó un trabajo sobre aquellos animales. Según se relata, los ejemplares medían entre cinco y seis metros de largo y pesaban alrededor de 500 kilos.</p><p>Las autopsias practicadas a algunos de ellos profundizaron el misterio. No se encontraron alimentos en sus estómagos y sus órganos internos presentaban un estado normal, por lo que se descartó una posible intoxicación. También se planteó que el hambre podría haber provocado el comportamiento, aunque esta hipótesis fue cuestionada debido a la riqueza ictícola de la plataforma marina cercana.</p><p>Otra de las versiones que circuló sostenía que los ejemplares eran hembras que habían seguido a un macho hasta la costa. Sin embargo, tampoco permitió explicar de manera concluyente la magnitud del episodio.</p><p>¿Qué llevó entonces a 835 falsas orcas a llegar a las playas marplatenses y dejarse morir? Las distintas explicaciones formuladas en aquel momento no consiguieron resolver el interrogante. Aquel extraño episodio del 10 de octubre de 1946 quedó así registrado como uno de los grandes misterios de la historia de Mar del Plata.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/vhVOTcZrgWt9Zp6cb_IRQ4rWXe8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2026/09/orcas.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Ocurrió en octubre de 1946 y se convirtió en uno de los episodios más extraños registrados en las costas de la ciudad. Cientos de cetáceos aparecieron en las playas y, pese a los intentos por devolverlos al mar, terminaron muriendo. Las causas nunca pudieron determinarse con certeza.]]>
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                                <updated>2026-09-27T19:01:09+00:00</updated>
                <published>2026-09-27T19:01:16+00:00</published>
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            El buque fantasma: la misteriosa historia del barco que escapó solo del puerto de Mar del Plata
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hwMK82ylTG5U6khV2je9DFBgbD8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2026/07/barco.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Las ciudades con una fuerte tradición marítima suelen conservar historias en las que la realidad y la leyenda se mezclan con el paso del tiempo. En Mar del Plata, una de las más conocidas es la del llamado “buque fantasma”, un episodio ocurrido en 1991 que, por sus extrañas circunstancias, continúa despertando curiosidad más de tres décadas después.</p><p>Todo comenzó con el Marcelina de Ciriza, un barco factoría de bandera española y 87 metros de eslora que permanecía inmovilizado en el puerto tras haber sufrido un incendio años antes. La embarcación se encontraba amarrada desde hacía cuatro años, a la espera de que se resolviera su situación judicial, convertida en una presencia silenciosa dentro del paisaje portuario.</p><p>El 19 de junio de 1991, un intenso temporal azotó la costa marplatense. El viento soplaba con violencia y las olas golpeaban sin descanso contra las escolleras. En medio de ese escenario, ocurrió algo inesperado: el buque rompió sus amarras y comenzó a desplazarse lentamente hacia la salida del puerto.</p><p>La explicación más razonable apuntó a la fuerza del temporal, pero lo sucedido poco después alimentó el misterio. Varias personas afirmaron haber visto sobre el puente de mando la figura de un hombre completamente vestido de blanco, inmóvil y con las manos apoyadas sobre el timón, como si estuviera guiando la nave. Aquella imagen fue suficiente para que comenzaran a circular historias que trascendieron el hecho en sí.</p><p>El sereno del barco también observó cómo la embarcación abandonaba el puerto y emprendía un recorrido errático por el Atlántico. Sin control y empujado por el oleaje, el viejo buque navegó cerca de la restinga de Cabo Corrientes, bordeó parte de la costa marplatense y finalmente terminó encallando a la altura de la avenida Constitución, donde concluyó su inesperada travesía.</p><p>Con el correr de los días surgieron distintas hipótesis. Algunos sostuvieron que el temporal había sido el único responsable de romper las amarras, mientras que otros especularon con que alguien pudo haber liberado deliberadamente la embarcación. Nunca hubo una respuesta definitiva y el episodio quedó envuelto en incertidumbre.</p><p>Con los años, el hecho dejó de ser simplemente un accidente marítimo para convertirse en una de las leyendas urbanas más famosas de Mar del Plata. La tradición popular asegura que, durante las noches de tormenta, todavía hay quienes dicen distinguir la silueta del viejo barco entre las olas y escuchar un extraño canto que llega desde el mar. Incluso algunos afirman volver a ver aquella misteriosa figura vestida de blanco, inmóvil sobre el puente de mando, sujetando el timón como si el buque continuara navegando eternamente frente a la costa marplatense.</p><p>Sea producto de la imaginación, de los testimonios de la época o de un hecho que jamás pudo explicarse por completo, la historia del buque fantasma sigue ocupando un lugar especial entre las leyendas que forman parte de la identidad marítima de Mar del Plata.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hwMK82ylTG5U6khV2je9DFBgbD8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2026/07/barco.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Una embarcación abandonada rompió sus amarras en medio de un feroz temporal, recorrió la costa sin tripulación y dio origen a uno de los relatos más inquietantes que aún sobreviven en la memoria marplatense.]]>
                </summary>
                                                <category term="locales" label="Locales" />
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                <published>2026-07-12T18:02:54+00:00</published>
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            Murió Taty Almeida, histórica referente de Madres de Plaza de Mayo
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/54fXbGwLAlSTw9PdHkcgIWaF0js=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2026/06/taty_almeida.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Nacida como Lidia Estela Mercedes Miy Uranga, Taty se convirtió en una de las voces más reconocidas de la lucha por Memoria, Verdad y Justicia luego de la desaparición de su hijo Alejandro en junio de 1975.&nbsp;</p><p>Su figura trascendió las fronteras de los organismos de derechos humanos y se convirtió en un símbolo de resistencia frente a la impunidad. Durante años participó de las tradicionales rondas en Plaza de Mayo, acompañó los juicios por delitos de lesa humanidad y sostuvo un firme compromiso con las causas sociales y democráticas del país.</p><p>En 2024 asumió la presidencia de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, consolidando un rol que ya ejercía desde hacía años como una de las principales referentes del movimiento. Incluso en sus últimos años continuó participando activamente de actos, movilizaciones y actividades vinculadas a la defensa de los derechos humanos.</p><p>Según trascendió, Almeida permanecía internada desde hacía varias semanas y su estado de salud se había agravado en los últimos días.&nbsp;</p><p>La noticia provocó múltiples mensajes de despedida y reconocimiento. Dirigentes políticos, organismos de derechos humanos y referentes sociales destacaron su compromiso inquebrantable con la búsqueda de verdad y justicia, así como su capacidad para convertir una tragedia personal en una lucha colectiva que marcó la historia reciente de la Argentina.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/54fXbGwLAlSTw9PdHkcgIWaF0js=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2026/06/taty_almeida.webp" class="type:primaryImage" /></figure>La histórica dirigente de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, falleció este domingo a los 95 años, dejando un legado imborrable en la defensa de los derechos humanos, la memoria y la búsqueda de justicia en Argentina. La noticia generó una profunda conmoción en organizaciones sociales, políticas y de derechos humanos de todo el país.]]>
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                                <updated>2026-06-15T14:57:41+00:00</updated>
                <published>2026-06-15T02:00:00+00:00</published>
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            El Rincón Marplatense: &quot;La huelga de las bicicletas&quot;
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/rO6yIfW2qe5ZOajxvp2ez48yotQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2026/03/el_rincon_marplatense.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Durante la década de 1940, Mar del Plata era conocida popularmente como “la ciudad de las bicicletas” (apodo que más adelante heredaría la ciudad de Miramar, pero por otros motivos). El apodo no era casual: miles de obreros de la construcción se trasladaban diariamente en ese medio de transporte hacia sus lugares de trabajo, formando extensas caravanas que atravesaban las calles de la ciudad.&nbsp;</p><p>El fenómeno estaba ligado al crecimiento acelerado que vivía la ciudad. Según estadísticas de la Unión Obrera Local, más de 20.000 trabajadores estaban vinculados a la construcción de edificios. A comienzos de los años 50, la sanción de la Ley de Propiedad Horizontal impulsó aún más ese desarrollo y consolidó a Mar del Plata como una de las ciudades donde más se edificaba en el mundo.&nbsp;</p><p>Las bicicletas ocupaban un lugar central en esa dinámica urbana. Las columnas de trabajadores circulaban por el centro y se volvían aún más numerosas al confluir en las avenidas Luro y Colón, verdaderas arterias por donde transitaba el movimiento cotidiano de la ciudad.&nbsp;</p>Astor Piazzolla en bicicleta junto a su primer esposa en el Paseo Jesús de Galíndez, año 1944.<p>Aquellas caravanas, diversas y bulliciosas, representaban una postal característica: una multitud heterogénea de trabajadores que convertía el trayecto al empleo en una especie de celebración colectiva del trabajo y de la vida.&nbsp;</p><p>La situación cambió abruptamente tras el movimiento militar del 4 de junio de 1943. Luego de ese episodio, el gobierno provincial designó como comisionado en el partido de General Pueyrredon al coronel retirado Teodolino Linares.&nbsp;</p><p>En noviembre de ese mismo año, el funcionario firmó un decreto que establecía el pago de una patente anual de 6,50 pesos por cada bicicleta que circulaba en la ciudad. La medida afectaba directamente a miles de trabajadores que dependían de ese vehículo para trasladarse a sus empleos.</p><p>La reacción de los marplatenses fue inmediata. El desconcierto y la indignación se extendieron rápidamente entre la población, que interpretó la disposición como un acto recaudatorio injustificado.</p><p>Los gremios reaccionaron con rapidez. Encabezados por la Unión Obrera Local, las organizaciones sindicales y los gremios autónomos solicitaron al comisionado la derogación del decreto. Sin embargo, al no recibir respuesta favorable, Linares anunció una huelga de 24 horas.</p><p>Antes de que la medida se concretara, el conflicto escaló. Siguiendo órdenes del comisionado, la policía allanó la sede de la Unión Obrera Local y de otros sindicatos, detuvo a unos veinte dirigentes y los trasladó a los calabozos de la Jefatura de Policía de La Plata. Además, los locales partidarios fueron clausurados.</p><p>La decisión generó un efecto contrario al buscado. Lejos de frenar el reclamo, provocó que se declarara una huelga por tiempo indeterminado hasta lograr la anulación del impuesto a las bicicletas y la liberación de los detenidos.</p><p>El paro fue total y se acató de manera unánime durante 18 días. La ciudad quedó paralizada, lo que obligó incluso a suspender actos oficiales previstos para el inicio de la temporada de verano.</p><p>Durante esas jornadas, la diagonal Pueyrredón y Bolívar se convirtió en un punto de encuentro permanente. Allí funcionaba la llamada “Casa del Pueblo”, donde se instaló el centro de la protesta y donde se reunían diariamente grandes cantidades de huelguistas.</p><p>Finalmente, tras largas jornadas de tensión e incertidumbre, el comisionado dio marcha atrás. El decreto que establecía el patentamiento de las bicicletas fue anulado y los dirigentes sindicales recuperaron la libertad.</p><p>La llamada “huelga de las bicicletas” quedó registrada como uno de los episodios más trascendentes en la historia social de Mar del Plata. No solo por la magnitud del paro, sino porque el reclamo trascendía lo económico: también defendía lo que los trabajadores consideraban un derecho adquirido.</p><p>En aquellos años, el gremio de la construcción era uno de los más numerosos de la ciudad, junto con el de los trabajadores del pescado. A nivel nacional dependía de la Federación Obrera Nacional de la Construcción, cuyo secretario general era Héctor de los Reyes.&nbsp;</p><p>Años más tarde, en 1948, el gremio marplatense logró concretar un histórico convenio colectivo que estableció por primera vez en el país el salario vital y móvil, posteriormente incorporado a la Constitución tras la reforma de 1949.</p><p>Ese avance despertó la admiración de sindicatos de todo el país, que comenzaron a solicitar los detalles del acuerdo para replicar sus beneficios. Para el movimiento obrero local, significó un salto importante en la legislación laboral.</p><p>Con el paso del tiempo, el crecimiento del movimiento obrero marplatense y su fuerte conducción sindical consolidaron el prestigio que el sector ya había ganado en el ámbito nacional. Por eso, tanto las históricas huelgas de los trabajadores del pescado como la recordada protesta de “las bicicletas” forman parte inseparable de los grandes hitos del sindicalismo argentino.</p><p>En contraste, del comisionado Linares poco más se supo después de aquellos acontecimientos. Su gestión quedó marcada por decisiones contradictorias y medidas consideradas arbitrarias, que generaron malestar y confusión en una ciudad hasta entonces tranquila.</p><p>Como resumieron algunos contemporáneos de la época, a su paso por la administración local parecía aplicarle una vieja fórmula: “Dios y la Patria se lo demanden”.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/rO6yIfW2qe5ZOajxvp2ez48yotQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2026/03/el_rincon_marplatense.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>En esta primera entrega de la sección dedicada a la ciudad costera, abordaremos la historia de cuando, en de la década del 40, miles de obreros de la construcción recorrían Mar del Plata en bicicleta para ir a trabajar, hasta que una medida del gobierno provincial buscó cobrar un impuesto a cada rodado y desató indignación: detenciones y una huelga total que quedó marcada como un episodio clave en la historia social local.]]>
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                                                <category term="el-rincon-marplatense" label="El Rincón Marplatense" />
                                <updated>2026-03-19T18:08:23+00:00</updated>
                <published>2026-03-15T18:29:44+00:00</published>
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