<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom">
    <id>https://www.elmarplatense.com/feed-autor/jorge-kupferman</id>
    <link href="https://www.elmarplatense.com/feed-autor/jorge-kupferman" rel="self" type="application/atom+xml" />
    <title>El Marplatense</title>
    <subtitle>Contenido multimedia para informarse minuto a minuto de lo que acontece en Mar del Plata</subtitle>
    <updated>2020-04-24T14:34:09+00:00</updated>
        <entry>
        <title>
            Los números que se ocultan
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elmarplatense.com/los-numeros-que-se-ocultan" type="text/html" title="Los números que se ocultan" />
        <id>https://www.elmarplatense.com/los-numeros-que-se-ocultan</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Jorge Kupferman]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elmarplatense.com/los-numeros-que-se-ocultan">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/6xobAjg7icfSBcAQSxNe9vsE_uM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2020/04/COVID19.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Nicolás Mondino</p>
<p>El avance de la pandemia del COVID-19 en el país disparó un nuevo escenario, que nos compara a otros lugares del mundo y hasta se celebra porque los resultados del aislamiento social y obligatorio dispuesto por el gobierno han logrado aplanar la curva de contagios.</p>
<p>En estos momentos tan inciertos, las especulaciones corren en grupos de Whatsapp. Desde la teoría del complot sobre el ocultamiento de los verdaderos números sobre cantidad de casos o muertes, pasando por historias apocalípticas y llegando a la comprensión sobre que el pico de la pandemia no ha ocurrido.</p>
<p>Sinceramente, entiendo que el aislamiento y el trabajo del/los gobierno/s en semejante circunstancia ha sido el adecuado y está enfocado plenamente en combatir el tsunami que provoca el Coronavirus. Es una simple opinión, porque nadie puede saber cómo actuar ante algo tan disruptivo y letal, en todo sentido. Podemos discutir errores y aciertos, pero entiendo un trabajo honesto, no veo una utilización del tema, ni tampoco verdades sin revelar.</p>
<p>Sin embargo, el monstruo está mostrando otra cara más letal que el virus chino: la realidad socioeconómica. Esos son los verdaderos números que se ocultan. No los ocultan un gobierno, ni un dirigente, ni nadie en particular, los ocultamos entre todos.</p>
<p>Atentos a nuestra propia angustia en una pandemia que nos esperanzaba en encontrar el resultado colectivo desde el trabajo individual, nos olvidamos de ver una parte de la historia: la cuantiosa población que previo a la pandemia no tenía mucho margen y ahora no le queda nada. Eso ya está ocurriendo, mientras suponemos que estamos luchándola entre todos y para todos porque nos quedamos en casa.</p>
<p>Por estos días aparecen muchos sectores con inquietudes de todo tipo que se van sumando a la listas de reclamos y pedidos. Pequeñas y medianas empresas, locales comerciales y hasta profesionales que empiezan a mirar de reojo lo que nunca les había pasado: que no ingrese dinero en sus cuentas. Ante esto, no pueden sostener estructuras, empleados, ni alquileres por mucho tiempo. Es lógica la angustia, es entendible, es preocupante, pero siguen siendo sectores con alguna aspiración a que cuando pase el temblor puedan retomar actividades y volver a su rutina e ingresos. ¿Será así? Ojalá que sí.</p>
<p>Digo esto porque son los reclamos que más se escuchan por estas horas. Que tal rubro necesita volver a trabajar, que se hace esencial un taller abierto, que los textiles tienen que volver, que la pesca no puede parar, que la construcción está en crisis, que los gastronómicos y hoteleros necesitan una solución urgente, entre otros. Y tienen razón, está bien, y el gobierno va tomando medidas en medio de una distópica realidad basada en virus imparable.</p>
<p>En medio de ese caos de sectores, de preocupaciones e incertidumbres casi individuales, nos olvidamos de una parte, esos números que ocultamos. La realidad indica que en Mar del Plata, previo a la pandemia y según datos estadísticos, casi el 40% de la población económicamente activa está fuera del sistema. No registrada, en negro, con changas, subocupada o directamente desocupada. ¿Cómo están haciendo todas esas familias? ¿Cuántos son los que no estamos viendo, sumidos en nuestras incómodas cuarentenas?</p>
<p>El gobierno nacional, principalmente, ha dispuesto una serie de paliativos para distintos sectores de los más perjudicados por el aislamiento. Paliativos necesarios, una asistencia, hasta incluso un bolsón de comida. Está bien, al menos se intenta con algo y empezaron por ahí, pero claramente nunca será suficiente.</p>
<p>Un informe publicado hace unos días por el Observatorio de la Deuda Social de la UCA es contundente al respecto. El documento se denomina "Desigualdades sociales en tiempos de pandemia" y en la presentación del mismo plantea: “El actual contexto de cuarentena sanitaria es dramático para muchísimas personas en situación de pobreza o vulnerabilidad, ya sea por la soledad o los peligros de una convivencia forzada, por la falta de esos trabajos informales fundamentales para el presupuesto familiar; así como también por la objetiva imposibilidad de contar con condiciones que se suponen necesarias para cumplir con los cuidados sanitarios. En este marco, aunque necesario, el aislamiento social obligatorio tiende a profundizar efectos de exclusión para los cuales no ha habido antes ni hay todavía ahora políticas de efectiva inclusión social, con el agravante de que en el día después de la cuarentena, la propia economía formal estará sumamente debilitada para emprender una rápida e imperiosa reactivación. La crisis de la deuda, la recesión y la estanflación, junto al aumento del desempleo y de la pobreza, continuarán siendo temas centrales de la agenda política”.</p>
<p>En un tramo del extenso y revelador informe se resume una gran parte de esos números que estamos ocultando: “Las privaciones estructurales que afectan a más de un tercio de la población no son nuevas. En este caso, a los efectos sanitarios y económicos regresivos que genera la pandemia se suman déficits estructurales: el hacinamiento, la degradación residencial, la falta de servicios públicos sanitarios (agua, cloacas, etc.), la mal nutrición persistente, la insuficiencia de los servicios de educación y de salud, la fragilidad de los capitales sociales en juego, la ausencia de información valiosa, el mayor riego a sufrir de ansiedad y estrés, la violencia social intrafamiliar a flor de piel. En fin, no sólo estamos ante una epidemia sanitaria, también tiene lugar una nueva ola de pobreza estructural que golpea especialmente la vida cotidiana de los sectores socialmente más frágiles”.</p>
<p>Les recomiendo la lectura completa del informe, para no seguir siendo parte de un colectivo lleno de individualidades que hace de la cuarentena un romance idílico.</p>
<p>Hoy, en esta realidad de números sobre casos confirmados y muertes en el país por el coronavirus, seguimos preocupados si alcanzarán las camas y los respiradores cuando llegue el pico de la pandemia. Seguimos contando la cantidad de elementos de testeo para hacer, seguimos viendo dónde poner más camillas de atención y construyendo hospitales modulares. Y está bien, es necesario. Pero, la pandemia está mostrando la otra cara de algo previo, de una pobreza que supera al 35% de los marplatenses y batanenses desde mucho antes que el Coronavirus. El virus socieconómico nos está consumiendo por nuestras patologías previas y una pobreza estructural que hace estragos desde hace décadas.</p>
<p>Hoy, el COVID-19 es la emergencia y la urgencia. Si solo fuese el problema sanitario, se está haciendo un gran trabajo con resultados a la vista, se logró frenar la curva y ralentizar lo que será el punto máximo de la pandemia, pudiendo preparar instalaciones y tomando medidas necesarias. Pero, hay otras urgencias y emergencias que veníamos arrastrando de antes y esa curva lejos de ralentizarse o frenarse, creció exponencialmente.</p>
<p>Esos números los ocultamos y, a su vez, los números ocultan personas, vidas, familias enteras. No es solo culpa del o los gobiernos, no es solo culpa de la dirigencia, es culpa de la ceguera colectiva que, aunque había esperanza en que cambiara, no logramos ver mucho más allá del emergente, incluso sintiendo la angustia de forma directa. Nos convencemos que nos cuidamos entre todos, sin embargo no estamos incluyendo a todos en nuestro todos. </p>
<p>No tengo una respuesta o solución para aportar, solo plantear una problemática que no es de otros, sino de todos, la palabra que más se repite en estas líneas y en estos días y la que no aplicamos en la práctica. ¿Cómo haremos para salvarnos excluyendo a una parte? Si “nadie se salva solo y esto lo hacemos en conjunto”, ¿no estaremos convenciéndonos de algo que no ocurre? ¿No seremos los que ocultamos estos números, mientras pensamos que otros lo hacen?.</p>
<p>En este contexto (y en cualquier otra circunstancia), ¿los otros no seremos nosotros mismos? ¿Qué virus nos atacó aspiracionalmente en lo social para hacernos pensar que hay otros que pueden quedar afuera del nosotros, del todos? ¿Cuál es el plan si casi la mitad de nuestra población queda afuera? ¿En qué mitad quedamos cada uno de nosotros realmente?. Son preguntas que me hago a mí mismo y quizás pueda también ayudarnos a pensar, en estos tiempos donde a algunos privilegiados la cuarentena nos permite la reflexión en calma.</p>
<p>Desconozco si tenemos herramientas para cambiar estas realidades ante semejante circunstancias, entiendo las dificultades, pero ver el problema es el principio de algo porque, como dicen cuando analizan el paso del COVID-19 en el país, esta realidad oculta recién empieza.</p>
]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/6xobAjg7icfSBcAQSxNe9vsE_uM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2020/04/COVID19.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Por Nicolás MondinoEl avance de la pandemia del COVID-19 en el país disparó un nuevo escenario, que nos compara a otros lugares del mundo y hasta se c...]]>
                </summary>
                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2020-04-24T14:34:09+00:00</updated>
                <published>2020-04-23T19:51:25+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            La última batalla de Mourelle
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elmarplatense.com/la-ultima-batalla-de-mourelle" type="text/html" title="La última batalla de Mourelle" />
        <id>https://www.elmarplatense.com/la-ultima-batalla-de-mourelle</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Jorge Kupferman]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elmarplatense.com/la-ultima-batalla-de-mourelle">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/gXwR74h-1IBdjSHZdmLtxS-Hazg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2019/09/mourelle-enfrentamiento.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Inmerso en rumores eternos de intervenciones, el gobierno de Carlos Arroyo había recibido la llegada de Hernán Mourelle como uno más de los enviados salvadores que venían de otras latitudes. Todos los anteriores ya se habían ido, sin gloria pero también sin pena, porque como diría “El arriero”: "las penas son de nosotros".</p>
<p>Para recordarles algunos, les doy tres nombres: Toty Flores y su revolución fantasmagórica, que el propio intendente echó por "ñoqui"; Agustín Cinto y su tablero de control; y el Grupo RIL, para organizar lo desorganizado. Y así, podríamos mencionar a otros salvadores. Por suerte se fueron, pero pasará, pasará y Mourelle fue quedando.</p>
<p>El hombre de Hacienda, terminó echando un ancla más local que desde donde supuestamente lo mandaron. Para eso, se había “abrojado” (término literal que me decían entonces) a Arroyo, quien con su bonhomía y confianza lo sostuvo.</p>
<p>Así fue que el “Gran Mou” tomó potestades prácticamente de un Intendente, manipulando incluso las voluntades del jefe comunal, y se envalentonó convirtiéndose en una especie de SuperSecretario, al estilo Guillermo Moreno (en casi todos los sentidos).</p>
<p>Hizo prácticamente todo lo que quiso durante su gestión, incluso cuestiones que excedían lo correcto. Se peleó con todo aquel que se le cruzara por el camino. Se valía de una falla típica de esta gestión municipal, pero muy marcada en él: desestimar el rol político del cargo.</p>
<p>Sus defensores a sueldo proclamaban que sus batallas, de formas incomprensibles para un funcionario público, se justificaban en conseguir mejorar las cuentas del municipio. “Estamos superavitarios”, gritaban con la euforia digna de un adolescente que termina el secundario. A tal punto fue eso que hasta se usó de bandera a la hora de los logros de esta gestión.</p>
<p>Pero el superávit realmente no existió y, como máximo logro en el área, solo se consiguió llegar a pagar los sueldos todos los meses. Pensar que un municipio como el nuestro tenga como logro de gestión pagar los sueldos es, al menos, de una mentalidad pequeña y chata.</p>
<p>Pero eso no fue todo, el Estado superavitario del que se regocija Mou y los cada vez menos amigos, tuvo que poner un plazo fijo para llegar a pagar los aguinaldos. Raro, ¿no?, tan bien que nos va gracias a la gestión en Hacienda.</p>
<p>Además de ser dudoso, el presunto superávit se consiguió a base de subejecutar el presupuesto. Es decir, como la manta corta, para bajar el déficit se cortó en lo social, educativo, de infraestructura, etc. Generando así el otro déficit, el de una ciudad plagada de necesidades y sin avanzar un centímetro en varios años.</p>
<p>Alguna vez, Nelson Castro publicó una columna de opinión sobre Nicolás Dujovne en el diario Perfil, la cual se titulaba “Los que fallan”. Me quiero quedar con un párrafo de esa nota porque me sirve de paralelismo con aquello que podría describirse de Mourelle.</p>
<p>Decía Castro en su texto: “El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, habla como si fuera un comentarista de la realidad, su anterior oficio. La tarea de un ministro es otra. Debe para ello tener solidez técnica y volumen político. De esto último carece absolutamente..."</p>
<p>Casi textualmente podría copiar y pegar la definición que Castro hacía de Dujovne para hablar de Hernán Mourelle. La única diferencia es que nuestro SuperSecretario no tiene experiencia en medios.</p>
<p>Esa falta de volumen político, que no era por ignorancia sino por la soberbia de creer que no hacía falta, lo llevo a un desenlace tan esperado como necesario.</p>
<p>Si repasamos los últimos problemas de Mar del Plata veremos que todos tienen su sello inconfundible. Voy a enumerar los últimos grandes conflictos de gestión que tuvo Arroyo, desde la llegada de Mourelle. No quisiera olvidarme de ninguno, pero de ser así sepan disculpar, es que son muchos… todos.</p>
<p>Al menos los más notorios que se me vienen a la mente son:</p>

La basura y el predio de disposición final que nos dejó sin recolección en promedio una vez por mes, durante el 2017 y el verano 2018.
El conflicto con los municipales: denuncia judicial con conferencia de prensa acusando a la cúpula del sindicato de quedarse con 34 jardines municipales en dinero no trabajado.
Conflicto con las sociedades de fomento.
Conflicto con guardavidas: protestas, paritarias suspendidas y piquete a Vidal.
Pago a Obras Sociales y prepagas, principalmente a OAM con una deuda millonaria.
La casi suspensión del fútbol de verano por negociarla en diciembre. Eso hizo que el verano pasado no tuviésemos Boca-River, aunque hayan excusado el motivo en problemas de agenda de los clubes.
La quita de exenciones de tasas a teatros y al sector turístico y productivo en general.
Aumento del 500% de tasas al sector rural.
El aumento de tasas en general a todos los sectores.
Conflictos con las cooperativas y organizaciones sociales en la puerta del municipio. Protestas, campamentos, marchas, etc, todas desestimadas por él.
Conflicto con los clubes de básquet, con la publicidad en el piso del Polideportivo.
Conflicto con los docentes municipales, escrache en el café incluido.
Conflicto con los asesores de los concejales, a los cuales no les pagó en reiteradas oportunidades, dejando al deliberativo sin actividad durante un largo tiempo.
Conflicto con el radicalismo: los acusó de todos los males del municipio.
Conflicto con los secretarios de su propio gobierno, en algún caso al límite de los golpes de puño.
Y la última batalla: la propia familia el Intendente, con el hijo y el yerno como objetivo de sus durísimas críticas.

<p>Estos son solo algunos de una infinidad de frentes de conflictos abiertos y protagonizados por Mourelle. Estos son, quizás, los más resonantes.</p>
<p>En síntesis, este buen hombre se enfrentó y postergó a los trabajadores del estado municipal, a la educación, a los barrios, a la cultura, a los sectores sociales, a la seguridad, a la producción, al turismo, a la convivencia política, a la institucionalidad y hasta a su propio gobierno. No le quedó nada. Sí, le quedaba la familia de Arroyo, el límite del jefe comunal… Esa, fue su última batalla, la que se la hizo a sí mismo.</p>
<p>Confiado en su propia confianza, encerrado en su torre de marfil sin contacto con la realidad, un carísimo recortador serial sin pensar en las consecuencias, ni siquiera en lo contraproducente de sus medidas. Con aires de intendente o interventor, sin el apoyo de quienes lo trajeron y “abrojado” a Arroyo para no caer.</p>
<p>El cambio se hacía altamente necesario en el lugar más crítico que tiene la municipalidad. Lamentablemente, Arroyo no lo vio antes, hasta que le tocó la familia.</p>
<p>El perjuicio para una ciudad como la nuestra de tener un funcionario como lo fue Mourelle es casi total. Ojalá que quien ocupe el lugar de intendente desde diciembre tome nota de estas cosas. Al menos para no cometer los mismos errores, porque ya no quedan más por cometer.</p>
<p>Por Nicolás Mondino</p>
]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/gXwR74h-1IBdjSHZdmLtxS-Hazg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2019/09/mourelle-enfrentamiento.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Inmerso en rumores eternos de intervenciones, el gobierno de Carlos Arroyo había recibido la llegada de Hernán Mourelle como uno más de los enviados s...]]>
                </summary>
                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2019-09-18T10:55:18+00:00</updated>
                <published>2019-09-18T09:48:34+00:00</published>
    </entry>
    </feed>