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    <title>El Marplatense</title>
    <subtitle>Contenido multimedia para informarse minuto a minuto de lo que acontece en Mar del Plata</subtitle>
    <updated>2020-08-30T09:49:26+00:00</updated>
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            Los contrastes de La Zulema, un barrio que “no existía en el mapa” de Mar del Plata
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/1RRkvWdWwbP1Ggzc1Cgt9bZMui8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2020/08/BARRIO-LA-ZULEMA-edit.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Juana Martí</p>
<p class="x_MsoNormal">En el fondo del barrio Libertad, pegado al campo, viven Ramona y Jorge junto a sus hijos. Y todos los vecinos del barrio La Zulema.</p>
<p class="x_MsoNormal">“Nosotros no existíamos en el mapa”, dice Ramona sobre su barrio, vivo como todos, pero borrado. “Ahora sí, pero no tenemos agua ni gas ni luz”. No, no era solo del mapa.</p>
<p class="x_MsoNormal">Ella vino desde Oberá a Mar del Plata con su pareja, Jorge, en 2007, y se instalaron en el barrio La Zulema, donde “levantaron” ellos mismos su casa.</p>
<p class="x_MsoNormal">“Por calle Carillo ya había familias viviendo, pero por Nicaragua y Maipú, no. Llegaron más después. En su momento no había cloacas. Después de un tiempo que ya estaban las casas, las pusieron”, cuenta a El Marplatense mientras toma de su mate misionero.</p>
<p></p>
<p class="x_MsoNormal">Nadie del barrio tiene instalación de agua en su casa: “Tenemos porque los vecinos nos cedieron una llave de paso”. Presentaron notas, pero nunca obtuvieron respuesta. “Es gracioso, porque hay cloacas pero no agua”, expresa.</p>
<p class="x_MsoNormal">“Es todo un tema. En verano, cuando todos conectan, y muchos tienen pileta, empiezan a cargar y el que vive en la última casa no tiene agua, directamente”, apunta.</p>
<p class="x_MsoNormal">Ningún gobierno municipal les dio una solución. Pasaron los años, idas de reclamos, denuncias, pero sin vueltas.</p>
<p class="x_MsoNormal">En cuanto a las calles, de barro y poceadas, Ramona cuenta que las arreglan antes de la avenida Libertad, pero para donde están ellos, no. Parece como si una sola calle los dividiera de los mismos derechos básicos de todos.</p>
<p class="x_MsoNormal">“Los mismos vecinos sacaron un eucalipto por el que decían que no podía pasar la máquina. Estos días arreglaron en la avenida Libertad y Jorge habló para ver si podían venir para acá, pero dijeron que no pueden hacer nada si el municipio no les dice que arreglen Nicaragua al fondo, por ejemplo”, expone.</p>
<p class="x_MsoNormal">Además, manifiesta que la gente tira basura y se inunda.</p>
<p class="x_MsoNormal">¿Internet?, tampoco llega. Y no es un tema menor en tiempos de pandemia. “Hubo chicos que no pudieron seguir estudiando”, contesta sobre cómo llevaron adelante la escuela de forma virtual los niños y adolescentes del barrio.</p>
<p class="x_MsoNormal">“A veces, cuando tenemos plata, cargamos el celular. Pero no hay cobertura, solo hasta la esquina de Libertad, de ahí para acá, es como te digo, no existimos”, reafirma.</p>
<p class="x_MsoNormal">Sobre la inseguridad, Ramona dice que “siempre fue más peleas entre vecinos”. “En un momento, era un desastre: había tiroteos, robos entre el mismo barrio. Pero ahora está más tranquilo. Los chicos crecieron y ya son mayores de edad. Si llegan a caer presos, tienen que cumplir”, señala.</p>
<p class="x_MsoNormal">Sin embargo, “presencia policial no hay”, dice y sentencia: “Acá te podés estar muriendo y cuando te entierran, por ahí aparecen”.</p>
<p class="x_MsoNormal">“Con el virus ahora dan algunas vueltas, pero poco. Si llamás, tampoco vienen. Cuando estaba la fase 1, hubo veces de muchos chicos juntados en la esquina, como 20 pibes, y llamamos y nunca aparecieron”, explica.</p>
<p></p>
<p class="x_MsoNormal">Otro problema que persiste es la falta de luminarias. “Hay cuadras sin luz. En la garita de colectivo es un peligro total. Se rompen los focos y ahí no hay nada, está el descampado. Para el que trabaja de noche es un riesgo”, menciona con pesar.</p>
<p class="x_MsoNormal">Ramona enumera las problemáticas y, aunque se suele romantizar que, tal como ella dice, “todo lo que tengo, lo tengo con sacrificio”, tener agua, luz y la posibilidad de acceder a internet, no debería serlo</p>
<p class="x_MsoNormal">Una calle por donde pueda pasar el basurero y los perros del barrio -“que hay más que gente”- no hagan “desastres”, tal como indica Ramona.</p>
<p class="x_MsoNormal">Una calle por donde los chicos puedan jugar teniendo la libertad completa de correr sin tropezarse, aunque, dejaron en evidencia, que correr y divertirse, lo hacen igual.</p>
LADO B
<p class="x_MsoNormal">Mientras Ramona exponía los obstáculos del barrio, contó los inicios del “merendero”, ubicado en un espacio lindero a su casa.</p>
<p class="x_MsoNormal">“Nosotros siempre fuimos a la Iglesia y una hermana hacía acá en casa una escuelita barrial. No recuerdo cómo contactó a Flopy, y empezaron a venir, y se quedaron. La hermana no podía seguir y continuaron los chicos. La Tatu (una de sus hijas) era bebé, hace 6 o 7 años”, comienza.</p>
<p class="x_MsoNormal">Cuando dice “Flopy”, “los chicos”, se refiere a los voluntarios de “Nada es Imposible”. “Ellos para mí son como una familia más. Primero uno los ve diferentes, pero no, son más humildes que nosotros. A veces uno se confunde entre la vestimenta y cómo son las personas. Miramos lo de afuera y no lo de adentro. Y la verdad que lo que hacen esos chicos, ni nosotros quizás lo haríamos”, transmite.</p>
<p class="x_MsoNormal">“Con ellos aprendimos mucho. Es eso, aprender, ver la humildad, realmente. 40 chicos venían acá cuando empezamos, y después en el merendero”, relata.</p>
<p class="x_MsoNormal">El espacio donde se armó, fue construido entre los voluntarios y los vecinos del barrio. Cada ladrillo, uno por uno, puesto con el amor de iniciar un sueño.</p>
<p></p>
<p class="x_MsoNormal">“La “juegoteca” empezó en lo de Ramona. Al lado vivía Dominga, y nos ofreció el espacio para que construyamos el lugar y que ella pudiera quedarse viviendo ahí y quedase también la juegoteca. Eso es lo que pasó. Logramos que todo el barrio se una para construirlo”, cuenta Ariel Adera, uno de los referentes de Nada es Imposible.</p>
<p class="x_MsoNormal">“La mayoría de los muebles salieron de un banco que se mudó. Después se hizo una función de una obra de teatro de Nazarena Vélez, que fue para juntar plata para la juegoteca. Y de ahí a un acopio para tener los materiales para construir”, recorre sobre años atrás Ariel. Y agrega: “Todo lo que nos proponemos lo conseguimos, y tiene que ver con que no pedimos cualquier cosa ni lo hacemos siempre”.</p>
<p class="x_MsoNormal">Desde ese entonces, cada sábado, los chicos de Nada es Imposible y los del barrio, se juntan en la juegoteca, o merendero, para disfrutar. Apoyo escolar, taller de teatro, de cocina, y juegos, sobre todo eso: jugar. Porque “a través del juego se aprende”, pregonan.</p>
<p class="x_MsoNormal">La pandemia los frenó, como a todos, y el barrio lo siente: “Cuando no vienen para los nenes es un mundo. Se los extraña, es como si faltase algo”, expresa Ramona.</p>
<p class="x_MsoNormal">Ariel recordó que, al inicio de la juegoteca, “los chicos tenían una visión muy acotada del potencial que tenían”. “Hoy quieren ser enfermeros, arquitectos, periodistas. Hay chicos que ya son grandes, que están en arquitectura”, cuenta con entusiasmo.</p>
<p></p>
<p class="x_MsoNormal">Y ejemplifica: “En un documental que hicimos lo dice Lorena (una de las madres): “Ellos los ven y quieren ser como ustedes”. Cuando le escribimos para el día del niño para ir la semana siguiente, nos contó que estaba haciendo regalos para los chicos del barrio. Y nos dijo: lo aprendí de ustedes”, expone.</p>
<p class="x_MsoNormal">“Cuando tratás a alguien bien, con amor, y sos sincero, transformás la realidad. Eso es, que los nenes se sepan capaces de cambiar su realidad. Empoderarlos a ellos y a sus mamás, que sepan que pueden, y no darles cosas materiales directamente, sino siempre buscar una vueltita”, plantea Ariel.</p>
<p class="x_MsoNormal">“Generamos vínculos. Y eso es con tiempo y amor. Ahí se da a conocer lo que le pasa al pibe. Se trata de fortalecer ese lazo, de hacerlo bien personal y con compromiso”, significa.</p>
<p class="x_MsoNormal">“Ayudar incomoda, porque no es dar lo que sobra, sino lo mejor que tengas”, concluye.</p>
<p class="x_MsoNormal">Recorriendo el barrio, llegamos con Ramona a “la canchita”. El día era gris, pero los colores resaltaban con los chicos corriendo sobre ella, haciendo la vertical, pasándose la pelota.</p>
<p class="x_MsoNormal">Entre el descuido y la desidia para escuchar las necesidades de un barrio, está la otra parte. El lado b que también se debe visibilizar. La identidad del barrio La Zulema es el esfuerzo, el amor, los chicos en la juegoteca, pero de igual manera, la frontera que los ha dividido.</p>
<p class="x_MsoNormal">La emergencia de ser dejados a un lado cala hondo también.</p>
<p></p>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/1RRkvWdWwbP1Ggzc1Cgt9bZMui8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2020/08/BARRIO-LA-ZULEMA-edit.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Por Juana MartíEn el fondo del barrio Libertad, pegado al campo, viven Ramona y Jorge junto a sus hijos. Y todos los vecinos del barrio La Zulema.“Nos...]]>
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                <updated>2020-08-30T09:49:26+00:00</updated>
                <published>2020-08-30T08:42:09+00:00</published>
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            Eli Delbasto, camino a una moda más justa y el fin de la belleza única
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/QKuOQSwafqHstwnxM5LuJT0bGvM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2020/08/Eli-Delbasto-4.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Azul Paci </p>
<p>"Me gusta la pregunta quién es Eli Delbasto", confiesa la docente, modelo e influenciadora, al mismo tiempo que un hola mami interrumpe el audio y evidencia la manera en la que el trabajo se mudó a los hogares. Sin embargo, la situación no es novedad para alguien que tiene casi 20 mil seguidores en Instagram, donde lo público y lo privado suelen mezclarse.</p>
<p>La marplatense, que no sólo es reconocida por más de un centenar de usuarios, recibió este año una distinción por parte de la Municipalidad de Mar del Plata gracias a su propuesta "Mujeres que hacen historia", su trabajo y su proyecto: utilizar las redes sociales para desterrar la idea de que existe solo un cuerpo válido.</p>
<p>Lo que comenzó como #DesafioProbador, una iniciativa que busca compartir su experiencia al comprar ropa y las limitaciones del mercado, terminó por convertirla en una referente de las redes sociales. Eli, como la conocen sus seguidores, asumió el compromiso de intentar construir un espacio donde la moda y el amor propio sean para todos.</p>
<p></p>
<p>— Entonces, ¿quién es Eli Debalsto?</p>
<p>— Se me ha transformado en un alter ego, que representa como todo los bueno de mi personalidad. Es el idealismo de creer que las cosas pueden ser un poco más justas. Eso es educar y reflexionar. Es una persona idealista que encontró un hueco para poder decir lo que pensaba y se atrevió a usarlo. Eli Delbasto es lo que sucede entre la maternidad, el trabajo, la familia y todas las demandas que tiene una mujer y que lidia con todas las opresiones culturales por su corporalidad.</p>
<p>El hueco que Eli menciona se llama Instagram. Allí, dio sus primeros pasos camino a la imagen pública que es hoy. "Me acuerdo que en ese momento tenía un curso en el cual muchas chicas comenzaban a hablarme del feminismo y eso me llevó a pensar a mí que realmente las mujeres debíamos liberar nuestros cuerpos de tantos requisitos para la belleza", recuerda.</p>
Un link al mundo
<p>Las redes sociales resultan una herramienta que permite la difusión masiva de mensajes, imágenes, videos. Con buenos ojos y uno a medio abrir, hacen posible que conceptos e ideas positivos, que en la mayoría de los medios no verían la luz, lleguen a cientos de personas.</p>
<p>"Se fue construyendo un espacio colaborativo con un montón de mujeres, donde se armo una especie de tribu y compartimos experiencias y nos apoyamos. Cuando una sana, sanamos todas", afirma. Hoy, Instagram se convirtió, a través de múltiples cuentas como la de Eli -que es una referente local, nacional y más- en un arma en tiempos de Internet, en una espada que muchas esgrimen en la lucha por naturalizar todas las corporalidades.</p>
<p>"Estoy convencida de que esta realidad virtual abre un camino y una puerta a democratizar toda la información. Es muy importante lo que las redes están haciendo en este aspecto y en un camino en el cual la belleza sea algo mucho más individual, único, que tenga que ver con el desarrollo de una identidad y no con un protocolo forzado de cirugías y tratamientos", entiende.</p>
<p>— ¿Cómo son tus seguidoras?</p>
<p>— Son 96% mujeres, respetuosas y buena onda. Es una comunidad. Hay una comunicación permanente y yo necesito que apoyen esto que hago para demostrar que se puede mostrar moda en otros talles.</p>
<p></p>
Ropa, la piel social del cuerpo
<p>Para Eli, #DesafioProbador fue el puntapié inicial de todo. La idea se centra en recorrer muchos locales y mostrar cómo era la experiencia de compra: si tenían talles, si los probadores tenían espacio y si el trato era bueno.</p>
<p>La iniciativa, que tuvo su origen dos años atrás, hoy fue reemplazada por otro tipo de actividades. "En un momento hubo una marca que no entendió lo que yo quería decir, me hizo pasar un momento muy feo y medio que lo fui desandando. Para mí, este espacio (NdR: su cuenta) es un disfrute y una conquista, y no tenía ganas de bancarme el amedrentamiento", explicó.</p>
<p>Pero el desafío también tenía otro componente fuerte para quien lo realiza: "El desgaste que produce ir a un montón de lugares y encontrarme con que nada me entra". De esta manera, y con la intención de convertirse en una bloggera de moda no hegemónica, la práctica mutó a un blog en el que Eli Delbasto muestra looks completos para todos los cuerpos y dónde pueden conseguirlos.</p>
<p>"Necesitamos estar vestidos. La indumentaria es eso que nos habilita salir a la calle. Hay toda una comunicación y es un lenguaje que uno necesita tener para poder interactuar. Lo social es todo. Si vos no podés acceder a la ropa, lo que están haciendo es dejarte aislado en tu casa. Se convierte en un derecho", destaca.</p>
Fuera de las redes: minibio
<p>Un libro: "Putita golosa: por un feminismo del goce", de Luciana Peker.</p>
<p>Una película: "Historias cruzadas", de Tate Taylor.</p>
<p>Una frase: "Me gusta la idea de que las mujeres cargamos en el ADN la historia de muchas. Cuando sana una, sanamos todas. Las mujeres hoy estamos sanando las historias de nuestras abuelas y nuestras madres".</p>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/QKuOQSwafqHstwnxM5LuJT0bGvM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2020/08/Eli-Delbasto-4.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Por Azul Paci "Me gusta la pregunta quién es Eli Delbasto", confiesa la docente, modelo e influenciadora, al mismo tiempo que un hola mami interrumpe...]]>
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                <updated>2020-08-30T08:45:15+00:00</updated>
                <published>2020-08-30T08:40:45+00:00</published>
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            El que no conoce al &quot;Cholo&quot; no es de Mar del Plata
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/zlE4Si6HvWBi6K6_9iPoqNj6Pww=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2020/08/cholo-ciano-ok.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Germán Ronchi</p>
<p>Fueron dos llamados telefónicos. La voz disfónica inconfundible del otro lado, en la primera llamada, paternalmente profesional recomienda: "Si es una entrevista, es mejor personalmente que por teléfono". En tiempos de coronavirus, muchos le escapan al contacto. Incluso él: la cita fue en el café de la esquina del edificio donde vive. "¿No hay mucha gente?", preguntó. "Trato de no estar en lugares encerrados. Vivo temblando", confesó.</p>
<p>Y no. No había concurrencia. Entonces aparece, desde la mitad de cuadra caminando hacia la esquina del encuentro. Sombrero, barbijo y en una de sus manos, alcohol en gel, ocasionalmente suplantando al eterno grabador.</p>
<p>Vicente Luis Ciano tiene 83 años, periodista... no hace falta el currículum, ¿verdad? En Mar del Plata, quién no lo conoce al "Cholo". No hay persona que no lo salude por la calle, en las canchas o donde fuera. Y gentilmente, siempre responde el saludo.</p>
<p>Nació en Tandil, pero sus recuerdos nacieron en Mar del Plata, donde arribó cuando tenía apenas 5 años. De antes, no se acuerda de vivencias en la vecina localidad. Sabe donde están determinados lugares, como cualquier turista y hasta cumplió con el servicio militar allí.</p>
<p>El menor de 10 hermanos vivió siempre por la zona de Tucumán y la por entonces angosta Cincuentenario, hoy Juan B. Justo. Lustraba zapatos, cursaba la primaria en el colegio Sagrada Familia y pateaba en un baldío con los pibes de la zona: "Donde ahora está la estación de servicio, ahí jugábamos al fútbol", comentó.</p>
<p>Recién en la adolescencia, mientras asistía a la Academia José Manuel Estrada (Salta y Primera Junta), conoció el teléfono. "También fui ayudante de albañil y carpintería, y a los 14 años entré como cadete en la escribanía Parada y ahí conocí el teléfono, nunca lo había visto hasta entonces".</p>
<p></p>
<p>También por esos años conoció a Herrero, al tiempo que organizaba bailes en el club Florida, donde "siempre había un micrófono y me acercaba", comentó. Ese enlace trajo su vida a Pivot (Letfala Abraham), legendario periodista deportivo de Mar del Plata en la década del ´60.</p>
<p>"En aquella época se transmitían las carreras de Turismo Carretera en la zona y a nosotros nos gustaba ir ya que no se trabajaba, íbamos a "vaguear" y hacíamos de planilleros cuando no se usaba calculadora. Volcábamos el puesto de largada, las distancias, las marcas y las posiciones y esas planillas se las alcanzábamos al comentarista o relator y, en base a eso, alimentábamos la posibilidad de comentar; lo que se llama ahora la producción", precisó sobre sus inicios en el periodismo.</p>
<p>"Después de ahí continué con Pivot, que fue un padre, un fenómeno. Y como todo jugador frustrado, que jugó un par de partidos en Reserva, iba a las canchas. Pivot hacía radio de 7 a 8 y me hizo comentar lo que había visto. Así comencé. A las 8 arrancaba en el canal, pero recién al año habré empezado a salir en cámara", detalló el "Cholo".</p>
<p>Ciano pasa por una calle y lo saludan todos. Es querido por todos. Según él, se debe, fundamentalmente, a que estaba en todos lados. "En esa época, con Pivot en la transmisión de los partidos, el noticiero del mediodía y la noche. Además, presentaba todos los partidos, boxeo, tenis, Fórmula 1; después Mario Trucco me recomendó para que comente los partidos de fútbol los viernes y domingos. En aquel tiempo, era el único canal", enumeró.</p>
<p>- ¿Alguna cuenta pendiente?</p>
<p>- Escribir. Nunca me animé y soy muy exigente. Quizás también sea una cuestión de inseguridad porque a las pocas líneas, hago un bollo el papel. Nunca me preocupé por ingresar a un diario. He escrito algunas columnas, pero no me sale.</p>
<p>- Cuando pase todo esto del coronavirus, ¿volvés al periodismo en la calle?</p>
<p>- No pienso dejar nunca este laburo. Alguien me dijo alguna vez que el periodista no se jubila para descansar, se jubila para morir. Entonces no quisiera retirarme por los dos motivos: me gusta seguir laburando y no me quiero morir porque soy muy feliz, me cuido mucho. Siento esa necesidad. Uno tiene un horario, pero es periodista las 24 horas. Nunca pensé que podía ser mi medio de vida.</p>
<p>El "Cholo" Ciano, previo a la pandemia, está en todos lados con su grabador en la mano. Es como una extensión de su mano. Una conducta que adoptó en el año 1974, tras pasar 14 horas de vuelo con Pelé: "En el Mundial ´74 viajamos a Alemania, llevé el grabador y lo puse en la valija. Impensadamente y sin que casi nadie supiera, en la escala en Brasil, subió Pelé. Y durante las 14 horas estuvo conversando con todos. En un momento, se recuesta sobre la falda de la chica con la que estaba y los pies descalzos en la ventanilla, muy relajado. Le pedí un autógrafo y me lo dio. ´Sí, encantado´, me dijo. Y yo con el grabador en la bodega del avión. Fue como una promesa y desde ahí no lo dejé más", comentó entre risas.</p>
<p></p>
<p>En 2009 el cariño de los marplatenses se plasmó de lleno. Vicente Ciano fue a una clínica, se desvaneció y pasó 93 días en terapia intensiva y más de un mes en coma inducido. "Desde que me internaron, no se sabía si pasaba la noche", relató.</p>
<p>"Fue algo en los pulmones, derivó en el corazón, en los riñones, después hubo dos infecciones hospitalarias. Nunca se supo. Por eso siempre el agradecimiento a la gente del Sanatorio Belgrano y a mi familia. Cuando empecé a normalizarme, mucho tiempo después -porque estuve un mes y pico en coma  inducido y 93 días en terapia- me fui dando cuenta del cariño que me tenía la gente. Y me sorprendió al salir a la calle nuevamente que era multiplicado ese cariño, con la gente que me manifestaba su alegría por verme caminar", continuó.</p>
<p>IDENTIDAD MARPLATENSE</p>
<p>Solamente en su documento figura que es nativo de Tandil. No reniega de ello, pero no figura ni en sus recuerdos la ciudad serrana. "Mar del Plata para mí es todo. En otra ciudad no hubiera tenido la posibilidad de disfrutar, no digo por lo que soy. Tenemos que quererla y cuidarla un poco más", afirmó.</p>
<p>- Durante mucho tiempo se sostuvo la idea de que en esta ciudad no hay sentido de pertenencia...</p>
<p>- De a poco creo que empieza a haber una identidad, porque ya hay generaciones nativas de Mar del Plata. Esta fue una ciudad en la que se formó un Centro de Nativos Marplatenses para estar juntos porque se pobló con gente de afuera por el gran progreso de las industrias. Actualmente, hay más de una generación nacida acá.</p>
<p>&nbsp;</p>
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                <updated>2020-08-24T10:12:42+00:00</updated>
                <published>2020-08-23T07:54:13+00:00</published>
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            La vida de un marplatense en Lisboa: de hacer &quot;changas&quot; a ganarse la vida viendo videos
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<p>Juan Cruz Espinosa Herrada se alejó del fuego y atendió el teléfono. Mientras en Mar del Plata está lista el agua para el mate, él prepara un asado en Portugal para tener una cena que no lo haga olvidar sus raíces. “Juancho” es un marplatense que lleva en Lisboa dos años. </p>
<p>Sin desviar la vista de la carne asándose, en una amena charla con El Marplatense, Juancho contó su historia. Cómo un joven de la ciudad termina en una empresa que trabaja para el sistema de plataformas de videos más famoso del mundo.</p>
<p>Una prueba de que el mundo laboral ha cambiado mucho en el último tiempo. Con el incesante avance de la tecnología, internet y la globalización, se han creado puestos de trabajo que antes parecían impensados. Por ejemplo, revisar videos para que no tengan contenidos inapropiados.</p>
<p>“Estuve un año en Barcelona, donde trabajé en servicio, restaurantes, bares, eventos, y changas en general. Como no conseguía ningún trabajo profesional, decidí que necesitaba un cambio. Conseguí una entrevista con la empresa Cognizant, que buscaba trabajadores que hablen español como lengua materna con un buen nivel de inglés. Me escogieron y comencé a trabajar con ellos”, narró Espinosa.</p>
<p></p>
<p>El trabajo consiste en “moderación de contenido” para un cliente que “por cuestiones confidenciales" no puede decir. Los empleados reciben videos y comentarios, y una vez revisados deciden si aprueban o eliminan. Tras un año de trabajo, Juancho fue ascendido a “Trainer” y dos meses después a “Team Lider” del mercado español.</p>
<p>La jornada laboral son nueve horas, con un descanso de una hora para comer, y los turnos son rotativos ya que hay que ofrecer el servicio 24/7. “Ahora son las 9 de la noche y arranco a las 11, hasta las 8 de la mañana. Básicamente tenemos un objetivo diario que cumplir, de determinados videos que chequear. Hay una muy buena conexión con los compañeros de trabajo, estamos en mesas abiertas. Por ahí miramos un video que está en un área gris y se generan discusiones interesantes. Es una empresa, Cognizant, que tiene 500 empleados solo en Portugal. Hay 14 diferentes mercados, trabajo con gente de todo el mundo y eso lo hace interesante, conoces mucha gente copada”, detalló.</p>
<p>¿Anécdotas? Miles… pero no puede entrar en detalles. Por la información confidencial que manejan, por contrato no tienen permitido hablar abiertamente de los videos. “Pero con la parte de desnudez y lo sexual… vemos tantas cosas que ya llega un momento que no nos parece extraño nada. Lo dejo abierto a la interpretación e imaginación de quien lo lea. A nivel violencia y sexual se ve de todo lamentablemente, pero es parte del trabajo eliminarlo antes que alguien lo vea”, puntualizó.</p>
<p></p>
Familia, amigos y las juntadas sin planes
<p>Cómo les sucede a muchos, la familia y los amigos es lo que más se extraña. Pero Juancho también destaca el “cómo somos” los argentinos. “La parte de ser tan abiertos, tan sociables, acá cuesta un poco más. El europeo es una persona más cerrada, necesita  mucho más tiempo para abrir su casa o invitarte a hacer algo, nosotros conocemos una persona y al día siguiente la invitamos a casa a tomar mate”, señaló.</p>
<p> Además, con sus amigos en Mar del Plata, no era necesario tener una excusa para juntarse. Si había ganas, había reunión, por “esa rutina de estar con los amigos todo el tiempo”. En cambio, en Europa se necesita "un plan específico o una actividad para juntarse". </p>
<p>Si a algún amante del fútbol le suena el nombre, es porque Juan Cruz formó parte del plantel de Kimberley, con palmarés como la consagración en la LMF en 2016, y participaciones en el Torneo Federal y la Copa Argentina. </p>
<p>Por el momento, afirma que “sería una equivocación volver a Argentina” por dos motivos: la actualidad del país y su crecimiento en la empresa donde trabaja. “Vivo el día a día, mes a mes, de esta experiencia única, no quiero dejar pasar el tren”, agregó. </p>
<p>“En un futuro, quien sabe”, concluyó la entrevista para volcarse de lleno a la carne que ya estaba lista para servirse. </p>
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                <updated>2020-08-24T10:10:53+00:00</updated>
                <published>2020-08-23T07:53:48+00:00</published>
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