<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom">
    <id>https://www.elmarplatense.com/feed-etiqueta/madres</id>
    <link href="https://www.elmarplatense.com/feed-etiqueta/madres" rel="self" type="application/atom+xml" />
    <title>El Marplatense</title>
    <subtitle>Contenido multimedia para informarse minuto a minuto de lo que acontece en Mar del Plata</subtitle>
    <updated>2026-10-18T19:00:22+00:00</updated>
        <entry>
        <title>
            El Rincón Marplatense: cómo era ser madre hace 100 años, entre partos, sacrificios y una ciudad muy diferente
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elmarplatense.com/el-rincon-marplatense-como-era-ser-madre-hace-100-anos-entre-partos-sacrificios-y-una-ciudad-muy-diferente" type="text/html" title="El Rincón Marplatense: cómo era ser madre hace 100 años, entre partos, sacrificios y una ciudad muy diferente" />
        <id>https://www.elmarplatense.com/el-rincon-marplatense-como-era-ser-madre-hace-100-anos-entre-partos-sacrificios-y-una-ciudad-muy-diferente</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Evelyn Marzoa]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elmarplatense.com/el-rincon-marplatense-como-era-ser-madre-hace-100-anos-entre-partos-sacrificios-y-una-ciudad-muy-diferente">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/XP_gbvBJB8nGhzRQwXn2B7SzoPQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2026/10/madre_1.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Mucho antes de los teléfonos celulares, los pañales descartables y los controles prenatales modernos, las madres marplatenses criaban a sus hijos en una ciudad que todavía estaba construyendo buena parte de su identidad. Las calles eran diferentes, los barrios comenzaban a expandirse y la vida familiar estaba atravesada por costumbres que hoy pueden resultar sorprendentes.</p><p>Hace un siglo, Mar del Plata tenía dos realidades que convivían a pocos kilómetros de distancia: la de las familias adineradas que llegaban para disfrutar de la temporada de verano y la de los habitantes permanentes que trabajaban en la pesca, la construcción, los comercios y los servicios.</p><p>En ese escenario, la maternidad no era igual para todas. Mientras algunas mujeres contaban con personal doméstico para atender a sus hijos, otras debían ocuparse de la crianza, la limpieza, la preparación de alimentos y, muchas veces, de trabajos que contribuían al sustento familiar.</p><p>Pero detrás de aquellas diferencias existía una historia común: las madres fueron protagonistas del crecimiento de una Mar del Plata que comenzaba a transformarse en una de las ciudades más importantes de la provincia.</p><p>Uno de los datos más interesantes se encuentra en la historia de la atención médica local. En 1903 se colocó la piedra fundamental del establecimiento que, con el paso de las décadas, daría origen al actual Hospital Materno Infantil. Sin embargo, fue recién en 1923 cuando se construyó un pabellón específicamente destinado a la maternidad, donado por Juana González de Devoto en memoria de su esposo, Bartolomé Devoto.</p>Antigua postal del año 1904. Muestra una foto de la construcción del Hospital Mar del Plata (hoy Materno Infantil) en Santiago del Estero y Castelli”. Fuente: Fotos Viejas Mar del Plata.<p>El edificio representó un avance en la atención de las mujeres embarazadas y los recién nacidos, en una época en la que el acceso a los servicios sanitarios dependía considerablemente de las posibilidades económicas y de la ubicación de cada familia.</p><p>Las parteras también ocupaban un lugar importante. En la documentación municipal de 1921 aparecen registros de profesionales de la Asistencia Pública, entre ellos médicos, enfermeros y una partera, una muestra de cómo se organizaba la atención sanitaria de aquellos años.</p><p>En una época en la que los partos domiciliarios todavía eran habituales, estas profesionales cumplían una función fundamental. Muchas mujeres daban a luz en sus propias casas, acompañadas por una partera y, en ocasiones, por familiares que colaboraban durante el nacimiento y los primeros días de vida del bebé.</p><p>El parto, sin embargo, no era el único desafío. La crianza cotidiana exigía una enorme dedicación en hogares que no contaban con las comodidades tecnológicas actuales. Lavar la ropa, calentar agua, preparar alimentos y mantener la vivienda eran tareas que requerían tiempo y esfuerzo físico.</p><p>Los pañales de tela debían lavarse y reutilizarse, mientras que la preparación de la comida infantil dependía de los recursos disponibles en cada hogar. La conservación de los alimentos, el acceso al agua y las condiciones de higiene también representaban desafíos que hoy suelen resolverse con mayor facilidad.</p><p>En los sectores populares, además, el trabajo femenino no se limitaba necesariamente al interior de la casa. Muchas mujeres participaban de actividades económicas familiares o se desempeñaban en ocupaciones remuneradas, aunque su aporte no siempre recibiera el mismo reconocimiento que el de los hombres.</p><p>Esta realidad adquiría características particulares en el Puerto, donde durante las primeras décadas del siglo XX comenzaron a consolidarse comunidades de inmigrantes, especialmente italianos, vinculadas con la pesca.</p><p>Entre 1918 y 1922 se produjo un desplazamiento de pescadores hacia la zona portuaria. El asentamiento, conocido como Pueblo de Pescadores, estaba formado inicialmente por construcciones sencillas de chapa y madera. Allí crecieron familias que debían organizar su vida cotidiana alrededor de una actividad laboral exigente e incierta.</p><p>Mientras los pescadores salían al mar, las mujeres sostenían buena parte de la organización doméstica. La crianza de los hijos, la alimentación y el cuidado de la familia formaban parte de una vida estrechamente ligada al trabajo y a las redes de ayuda entre vecinos.</p><p>La educación de los niños también comenzó a adquirir mayor importancia en la comunidad portuaria. En 1919, un grupo de Damas Vicentinas instaló una sede en el sector y posteriormente participó, junto con los sacerdotes orionitas, en el impulso de instituciones religiosas y educativas.</p><p>De esas iniciativas surgieron la iglesia Sagrada Familia y establecimientos destinados a la educación de varones y niñas, que se convertirían en referencias para las familias del barrio.</p><p>Pero ¿cómo se entretenían los chicos marplatenses hace cien años? ¿A dónde los llevaban sus madres a pasear cuando todavía no existían los grandes centros comerciales, los videojuegos ni las propuestas recreativas actuales?</p><p>Uno de los lugares más representativos era la antigua Rambla Bristol, inaugurada en 1913. Allí, las familias de la alta sociedad caminaban vestidas con sus mejores prendas, mientras los niños acompañaban a sus padres entre galerías comerciales, confiterías y vistas al mar.</p><p>El paseo tenía un fuerte componente social. Además de disfrutar del paisaje, era habitual observar a los demás visitantes y lucir la vestimenta de temporada. Las fotografías de aquellos años muestran vestidos largos, sombreros de ala ancha, conjuntos marineros y una indumentaria infantil mucho más formal que la actual.</p>Playa Bristol, Mar del Plata, entre 1913 y 1939. Al fondo, la antigua Rambla Bristol, también conocida como Rambla Francesa. Fotografía coloreada digitalmente.<p>La playa también era uno de los principales espacios de entretenimiento. Los niños jugaban con la arena, caminaban por la orilla y se acercaban al agua bajo la vigilancia de los adultos. Los trajes de baño eran considerablemente diferentes: cubrían una mayor parte del cuerpo y respondían a normas de vestimenta mucho más estrictas.</p><p>Sin embargo, había otro paseo que hoy resulta especialmente curioso. En los jardines del antiguo Paseo General Paz, ubicados en el sector costero céntrico, se instalaron espacios recreativos y juegos infantiles. A principios de la década de 1920, el lugar llegó a contar con un pequeño tren destinado al paseo de los niños, una atracción que formó parte de las diversiones de la época.</p><p>El paseo también tenía un anfiteatro donde se realizaban espectáculos y presentaciones musicales, por lo que las familias podían encontrar alternativas de entretenimiento más allá de las jornadas de playa.</p>Circa 1900, playa Saint James (actual Playa Varese), Mar del Plata. Fuente: Archivo General de la Nación (AGN), Sociedad de Fotógrafos Aficionados. Fotografía coloreada digitalmente.<p>Para los niños de los sectores acomodados, las vacaciones podían transcurrir entre balnearios, paseos y reuniones familiares. En cambio, los hijos de las familias trabajadoras crecían en un entorno donde las obligaciones domésticas y los horarios laborales de sus padres condicionaban buena parte de la rutina.</p><p>En el Puerto, la infancia estaba estrechamente vinculada con la actividad pesquera y la vida comunitaria. Los chicos crecían rodeados de embarcaciones, trabajadores y familias inmigrantes que conservaban costumbres de sus países de origen.</p><p>La convivencia entre generaciones también tenía una importancia particular. En las familias numerosas, los hermanos mayores podían colaborar en el cuidado de los más pequeños, mientras las madres atendían las responsabilidades del hogar. Los abuelos y otros familiares también podían desempeñar un papel importante en la crianza.</p><p>La educación era otro aspecto que comenzaba a transformarse. En 1919 empezó a funcionar el Colegio Nacional de Mar del Plata, una institución que amplió las posibilidades de acceso a la enseñanza secundaria. Durante las décadas siguientes, la incorporación de mujeres e hijos de inmigrantes reflejó los cambios que atravesaba la sociedad local.</p><p>Aunque la escolarización avanzaba, las oportunidades educativas todavía dependían de factores económicos, familiares y sociales. Para muchos niños, asistir a clases debía combinarse con responsabilidades domésticas o con la colaboración en actividades familiares.</p><p>La manera de educar también era diferente. El respeto a los adultos, la obediencia y la disciplina ocupaban un lugar central en las pautas de crianza de la época. Las decisiones importantes solían quedar en manos de los padres y las posibilidades de autonomía infantil eran distintas a las actuales.</p><p>La vida cotidiana transcurría sin televisión, internet ni teléfonos celulares. Los juegos al aire libre, las reuniones familiares, los juguetes artesanales y las actividades compartidas con otros niños ocupaban buena parte del tiempo libre.</p><p>Otra costumbre particular era la fotografía familiar. A diferencia de la actualidad, cuando cualquier momento puede registrarse con un teléfono, retratar a los hijos podía convertirse en una ocasión especial. Las familias elegían cuidadosamente la vestimenta, preparaban a los niños y conservaban las imágenes como recuerdos valiosos.</p><p>Las antiguas postales marplatenses muestran precisamente esa combinación de recreación y formalidad: niños jugando en la arena, familias con sus mejores atuendos y mujeres acompañando a sus hijos durante las jornadas de verano.</p><p>La situación era diferente en la Mar del Plata turística. Durante los años veinte, las mujeres de familias acomodadas podían disfrutar de paseos por la Rambla, reuniones sociales y temporadas de descanso junto al mar.</p><p>Sin embargo, esa imagen elegante y sofisticada representaba solamente una parte de la ciudad. Detrás de los hoteles, las residencias y las vacaciones existía otra Mar del Plata, donde las madres trabajadoras afrontaban jornadas extensas y responsabilidades que rara vez aparecían en las postales turísticas.</p><p>Con el crecimiento económico de las décadas siguientes, muchas mujeres encontraron nuevas oportunidades laborales en la industria conservera, el sector textil y el comercio. Entre 1940 y 1960, estas actividades tuvieron una participación femenina especialmente importante y contribuyeron a modificar el lugar de las mujeres en la sociedad marplatense.</p><p>La maternidad también comenzó a cambiar con la ampliación de los servicios de salud, las transformaciones educativas y el acceso progresivo de las mujeres a nuevas actividades laborales.</p><p>Hoy, al observar una fotografía familiar de hace cien años, resulta fácil detenerse en los vestidos, los peinados o los antiguos edificios. Pero detrás de esas imágenes existían historias de embarazos, nacimientos, preocupaciones, esfuerzos y decisiones que acompañaron el crecimiento de la ciudad.</p><p>Muchas de aquellas mujeres nunca tuvieron una calle con su nombre ni aparecieron en los grandes relatos históricos. Sin embargo, fueron parte fundamental de la construcción de Mar del Plata, desde las primeras familias del Puerto hasta los hogares de los barrios que comenzaban a poblarse.</p><p>En este Día de la Madre, recuperar sus experiencias también es una forma de mirar el pasado de la ciudad desde otro lugar: el de las mujeres que criaron a generaciones de marplatenses mientras la ciudad crecía a su alrededor.</p><p>Porque la historia de Mar del Plata no se escribió solamente en sus playas, sus grandes hoteles o sus edificios emblemáticos. También se construyó puertas adentro, en los hogares de aquellas madres que, con su trabajo cotidiano, contribuyeron a formar la ciudad que conocemos.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/XP_gbvBJB8nGhzRQwXn2B7SzoPQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2026/10/madre_1.webp" class="type:primaryImage" /></figure>En la Mar del Plata de 1920, la maternidad estaba marcada por las diferencias sociales, el trabajo doméstico y una atención médica que recién comenzaba a transformarse. Desde las familias de pescadores hasta las mujeres de la aristocracia, criar hijos era una experiencia muy distinta a la actual.]]>
                </summary>
                                                <category term="el-rincon-marplatense" label="El Rincón Marplatense" />
                                <updated>2026-10-18T19:00:22+00:00</updated>
                <published>2026-10-18T19:00:31+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Argentina, lejos del top en licencias por maternidad
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elmarplatense.com/argentina-lejos-del-top-en-licencias-por-maternidad" type="text/html" title="Argentina, lejos del top en licencias por maternidad" />
        <id>https://www.elmarplatense.com/argentina-lejos-del-top-en-licencias-por-maternidad</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[El Marplatense]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elmarplatense.com/argentina-lejos-del-top-en-licencias-por-maternidad">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/bbqhOwULS1FpkyBRZUfzSTpjwpo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2025/10/maternidad.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Un estudio reciente de la consultora británica Moorepay, actualizado a junio de 2025, analizó la duración de los permisos de maternidad en 174 países. Según los datos, Argentina ocupa el puesto 64 a nivel global, pero en América Latina se ubica cuarta, detrás de Uruguay, Chile y Brasil.</p><p>En el ranking mundial, los países con permisos más largos son Rumania (hasta 104 semanas), Corea del Sur y Noruega, mientras que naciones como Estados Unidos, Sudáfrica, Tonga y Papúa Nueva Guinea no ofrecen licencias pagas por maternidad.</p><p>Otros casos relevantes incluyen a España, que recientemente amplió su permiso a 19 semanas, y países como Polonia, Suecia y Bulgaria, que ofrecen más de un año de licencia.</p><p>De acuerdo al informe realizado por la periodista Silvina Campidoglio, en Argentina la Ley de Contrato de Trabajo establece que las trabajadoras tienen derecho a 90 días corridos de licencia, que pueden distribuirse en 45 días antes y 45 días después del parto, o 30 días antes y 60 días después, según la elección.</p><p>Durante este período, se garantiza cobertura económica a través de la Asignación por Maternidad de ANSES, y para acceder a la licencia es necesario presentar un certificado médico que indique la fecha probable de parto y contar con al menos tres meses de antigüedad laboral. En caso de parto prematuro, los días no utilizados antes del nacimiento se suman al período posterior, asegurando los 90 días totales.</p><p>Además de la licencia por maternidad, la legislación argentina garantiza dos descansos de media hora para amamantar durante la jornada laboral hasta que el hijo cumpla un año, acumulables para reducir la jornada diaria si no es posible traer al bebé al lugar de trabajo.</p><p>Especialistas en recursos humanos señalan que la licencia de maternidad tiene un impacto directo en la retención del talento femenino. Según la OIT y el Banco Mundial, las empresas que ofrecen permisos más prolongados o flexibles registran mayor reincorporación de sus trabajadoras, menor rotación y niveles reducidos de ausentismo.</p><p>En Argentina, algunas compañías privadas implementaron licencias extendidas de 120 a 180 días, así como políticas de trabajo híbrido y horarios flexibles para facilitar el retorno de las madres al empleo. En contraste, organizaciones que limitan la licencia a los 90 días legales y no brindan facilidades para lactancia o cuidado postnatal enfrentan mayor deserción laboral femenina.</p><p>A nivel internacional, la comparación evidencia que, si bien Argentina garantiza un derecho básico, la duración y remuneración de la licencia se encuentran por debajo de los estándares de varios países desarrollados. La situación se agrava al considerar la licencia por paternidad, de apenas dos días corridos, lo que refleja que la corresponsabilidad familiar aún es limitada en el ámbito laboral.</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/bbqhOwULS1FpkyBRZUfzSTpjwpo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2025/10/maternidad.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Así lo refleja un estudio llevado a cabo por la consultora británica Moorepay, que indicó que los países con permisos más largos son Rumania (hasta 104 semanas), Corea del Sur y Noruega.]]>
                </summary>
                                                <category term="mas-alla-del-espejo-salud-y-bienestar" label="MÁS ALLÁ DEL ESPEJO: salud y bienestar" />
                                <updated>2026-03-19T18:08:23+00:00</updated>
                <published>2025-10-19T11:59:51+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            No tan grandes, un libro sobre la crianza después del jardín: límites, celulares, nuevas emociones y responsabilidades
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elmarplatense.com/no-tan-grandes-un-libro-sobre-la-crianza-despues-del-jardin-limites-celulares-nuevas-emociones-y-responsabilidades" type="text/html" title="No tan grandes, un libro sobre la crianza después del jardín: límites, celulares, nuevas emociones y responsabilidades" />
        <id>https://www.elmarplatense.com/no-tan-grandes-un-libro-sobre-la-crianza-despues-del-jardin-limites-celulares-nuevas-emociones-y-responsabilidades</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[El Marplatense]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elmarplatense.com/no-tan-grandes-un-libro-sobre-la-crianza-despues-del-jardin-limites-celulares-nuevas-emociones-y-responsabilidades">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/MsntfG8xRw29uvjxCbolc8KxQ2E=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2025/06/no_tan_grandes.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>A raíz de la presentación del libro “No tan grandes”, que habla acerca de la crianza después del jardín, entre los 6 y 12 años, una de sus autoras, Noelia Schulz, se refirió a los puntos fundamentales que toca este nuevo ejemplar que realizó junto a Adí Nativ e Ivana Raschkovan.</p><p>En primer lugar, comentó en diálogo con Los datos del día, por Radio Mitre Mar del Plata, que junto a sus colegas mencionadas -pediatra y psicóloga- trabajan “como equipo interdisciplinario hace casi 10 años ya” y sostuvo que este nuevo libro “es un poco la continuación de ´No tan terribles´, que trata sobre la primera infancia”, mientras que también cuentan con un segundo llamado “De eso sí se habla”, el cual “abarca temas difíciles y cómo se deben hablar con niños y niñas”.En tanto a su búsqueda en esta edición, la licenciada en Ciencias de la Comunicación aseguró que el objetivo principal es “acompañar a todas las familias que siempre estuvieron del otro lado apoyando nuestro trabajo, viendo nuestros talleres y que nos pedían que hagamos la continuación, contando qué pasa después de la primera infancia".</p><p>En ese sentido, agregó: “Es que hay muy poca bibliografía y dijimos: ´Tenemos que hablar sobre lo que pasa, porque pareciera que las familias tenemos que tener todo resuelto o que ya estuviesen criados a partir de los 6, y no… ahí recién empieza la preadolescencia´”.</p><p>Por otro lado, Schulz señaló que abarcaron los temas “más pedidos” por el público, como “las emociones”, ya que a esa edad “no tenemos esos estallidos y los famosos berrinches para que compremos una golosina, pero las emociones siguen siendo intensas y un desafío para acompañar". Por lo tanto, entendió que en ese punto “aparecen las nuevas emociones, la tolerancia, la frustración y las alarmas que en la familia deben tener en cuenta”.</p><p>“Tenemos muchísimos pedidos sobre los límites, cómo establecer las normas, qué hacer con los famosos premios y castigos, qué pasa cuando hay conflictos y todo lo que tiene que ver con la socialización, el uso de pantallas y la construcción de hábitos saludables. Todos esos son temas que tratamos de dividir en un índice que está pensado para quienes no tienen tiempo. Entonces, si hay algo que nos preocupa, vamos directo a ese capítulo y es muy fácil encontrar la información”, expresó la docente.</p><p>En tanto a ese momento en el que los niños comienzan a consultar por la culpa, la nostalgia o la muerte, explicó que si bien presenta “un desafío”, también “es una oportunidad hermosa porque las charlas que surgen de esas preguntas son muy valiosas y oportunidades para hablar de todo, como las experiencias de la vida y de las cosas que no son tan lindas”.</p><p>Y puntualmente sobre los duelos, recordó que esa temática fue tratada en su segundo libro y no tanto en “No tan grandes”, que sí desarrolla "las nuevas emociones y cómo acompañar esas emociones más complejas, que ya no es estar feliz o estar enojado, sino que son emociones agridulces".</p><p>“Hay otro capítulo, uno de los más interesantes de este nuevo libro, que es el de la autonomía. A medida que van creciendo y ya desde la primera infancia, es importante empezar a asignar responsabilidades y entender que una familia es una comunidad más pequeña, pero donde cada uno es responsable y tiene que colaborar. Somos una sociedad en miniatura en la que tenemos que colaborar, trabajar y hacernos cargo de nuestras tareas”, contó una de las autoras.</p><p>En paralelo, también dijo que “mientras pasa el tiempo, crecen las responsabilidades en general, tanto en la escuela como en el hogar, y aparece el tema del manejo del dinero”.“¿Qué hacemos? ¿Le damos plata o no?”, se preguntó y remarcó que "ese es uno de los apartados", &nbsp;a la vez que adelantó que cuestiones como dejarlos salir a la calle solos o darles un celular son las que desarrollaron a lo largo de un capítulo completo.</p><p>Por último, consultada por la edad en que se les puede permitir que usen el celular, Schulz comentó: “Aunque no tenemos tantas certezas, hay algunas investigaciones preliminares que afirman que cuanto más posterguemos las pantallas, será mejor. El acceso a las redes sociales durante la infancia no está bueno y habría que dejarlo para más entrada la adolescencia. De hecho, la mayoría de las cuentas no se pueden crear hasta los 13 o 14 años, depende cuál. Y si damos acceso a pantallas, hay que monitorear qué contenido están viendo y con qué finalidad”.</p><p>No obstante, reconoció que no son “partidarias de las prohibiciones a rajatabla o de los extremos”, ya que subrayó que ellas también son madres y están en el día a día en contacto con muchas familias, y saben que “es impracticable”.</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/MsntfG8xRw29uvjxCbolc8KxQ2E=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2025/06/no_tan_grandes.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Luego de "No tan terribles", Noelia Schulz, Adí Nativ e Ivana Raschkovan lanzaron una continuación bajo el nombre de "No tan grandes", en el que hablan de la crianza responsable entre los 6 y 12 años.]]>
                </summary>
                                                <category term="cultura-y-espectaculos" label="Cultura y espectáculos" />
                                <updated>2026-03-19T18:08:23+00:00</updated>
                <published>2025-06-08T11:04:48+00:00</published>
    </entry>
    </feed>