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    <title>El Marplatense</title>
    <subtitle>Contenido multimedia para informarse minuto a minuto de lo que acontece en Mar del Plata</subtitle>
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            Nutricionistas bonaerenses denunciaron a Maratea por sugerir productos dietéticos sin ser profesional de la salud
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/zETHnnGPrkj3rLEn9wIM6LTVrK0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2025/05/santi_maratea.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>El Colegio de Nutricionistas de la Provincia de Buenos Aires denunció al influencer Santiago Maratea por su “accionar agraviante, irresponsable e intrusivo” y, a través de una carta documento, le exigió que se retracte de los dichos y expresiones vertidas en sus redes sociales, principalmente en Instagram.</p><p>“Tomamos esta decisión porque, como establece el artículo 12 de la Ley de Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA), no se puede sugerir el consumo de productos dietéticos o dietarios cuando no sos ni médico ni nutricionista”, señaló la licenciada en Nutrición y presidente de la entidad profesional bonaerense, Laura Salzman.</p><p>Asimismo, indicó que "como todo influencer, tiene muchísima llegada a un público que puede estar susceptible o necesitado de esa solución que él propone, que puede parecer inofensiva, pero lleva riesgos para la salud si no se tiene en cuenta la situación particular de cada individuo”.</p><p>“Los nutricionistas somos muy cuidadosos en ese sentido porque estudiamos, nos formamos y entendemos los riesgos que implican estas cosas para la salud. A veces parece inocente recomendar un té o una vitamina, pero puede resultar realmente peligroso. Por eso está regulado por la Ley de Trastornos de la Conducta Alimentaria”, destacó Salzman.</p><p>De esta manera, el Colegio de Nutricionistas bonaerenses acusó a Maratea de promover el "intrusismo profesional" y denigrar a los nutricionistas matriculados, cuando semanas atrás promocionó e indujo a la compra de un té con propiedades para bajar de peso.</p><p>“De este té es la primera vez que te voy a hablar y sí, te ayuda a bajar de peso”, &nbsp;expresó el influencer en un reel de Instagram, y añadió que “ayuda a tu cuerpo a que use los carbohidratos mejor como energía y no que los acumule como grasa, aparte de que evita esos picos de glucosa que te dan hambre a la media hora”. Por último, aseguró: “Si lo quieren probar, háganlo con información, y no como ciertos nutricionistas arrogantes que a pesar de tener un título, no investigan y desinforman”.</p><p>Al respecto, la nutricionista sostuvo que “es una acción intrusista", debido a que “Maratea se mete en un tema porque él cree que su experiencia es favorable y que lo mismo va a ocurrir con el resto”. No obstante, remarcó: "Esto es muy irresponsable y desde el Colegio de Nutricionistas no lo podemos permitir. Tenemos que defender la salud de las personas porque es nuestro rol y tiene que ver con la ética profesional”.</p><p>“Más allá de lo formal y legal, a partir de la denuncia exigimos el cese de esta publicidad encubierta y buscamos que la sociedad tome conciencia que, detrás de estas recomendaciones, hay empresas farmacéuticas y alimenticias. Estas industrias eligen a estos personajes porque son los canales perfectos para llegar a la comunidad de manera rápida y masiva. Por otra parte, tenemos el deber y la responsabilidad de cuidar a la población”, concluyó la líder de la institución que nuclea a los nutricionistas bonaerenses.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/zETHnnGPrkj3rLEn9wIM6LTVrK0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2025/05/santi_maratea.png" class="type:primaryImage" /></figure>"Parece inocente recomendar un té o una vitamina, pero puede resultar realmente peligroso", subrayó la presidente del Colegio de Nutricionistas de la Provincia, Laura Salzman.]]>
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                <updated>2026-03-19T18:08:23+00:00</updated>
                <published>2025-08-14T19:09:06+00:00</published>
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            La letra chica de los alimentos
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                <![CDATA[Juan Martin Colombo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/T6xCbusIm2B5jSmU9e9jDyvesvo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2020/09/info-nutri-etiqueta.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Hace algunas semanas, los ministerios de Salud y de Desarrollo Productivo y de Agricultura de la Nación reflotaron un tema que venía tratándose desde hace algunos años relacionado al etiquetado de los alimentos, el cual hoy es de recurrente consultas de los pacientes.</p>
<p>Durante el año 2018 dichos ministerios nacionales elaboraron informes sobre la cuestión donde se planteaba, mediante la exposición y análisis de distintos sistemas de etiquetados que se utilizan a nivel Mundial, cuál sería el mejor modelo para implementar en Argentina. Estos estudios se realizaron, por un lado, en base a la población argentina y, por otro, en base a lo que dice el Código Alimentario Argentino (CAA), con respecto a esta temática.</p>
<p>Para analizar el tema, antes deberíamos tener en cuenta determinados conceptos. ¿Qué es y para qué sirve el rotulado de alimentos? En este sentido el Ministerio de Agroindustria de la Nación en su publicación “Guía de rotulado para alimentos envasados” del año 2016, asegura que “el rotulado de alimentos es un instrumento de gran relevancia dada la creciente variedad de productos que se ofrecen, las modernas vías de distribución e intercambio y las múltiples formas de presentación y promoción, que aumentan el interés de los consumidores por conocer los productos que adquieren”. Además, el trabajo de la cartera nacional remarca que “el rotulado de los alimentos envasados procura orientar al consumidor en la decisión de compra a través de la declaración de información relevante, evitando que se describa al alimento de manera errónea, de modo de velar por la protección del consumidor. Por lo tanto, la información provista en los rótulos debe ser simple y de fácil comprensión, a fin de favorecer la interpretación de las propiedades de los alimentos, y consecuentemente, tomar decisiones más acertadas y adecuadas en la adquisición de estos productos”. En tanto, el Capítulo Nº 5 del CAA, detalla la reglamentación para el rotulado de los alimentos envasados, particularmente en relación al Mercosur.</p>
<p>Entonces, tal y como se expone en esta guía, un rótulo es toda inscripción, leyenda, imagen o toda materia descriptiva o gráfica que se haya escrito, impreso, estarcido, marcado, marcado en relieve o huecograbado o adherido al envase del alimento y tiene por objeto suministrar al consumidor información sobre características particulares de los alimentos, su forma de preparación, manipulación y conservación, su contenido y sus propiedades nutricionales.</p>
<p>Teniendo en cuenta lo mencionado, visualicémonos en el supermercado/almacén o donde solemos hacer las compras queriendo leer la extremadamente pequeña letra que aparece en los rotulados. Supongamos que llegásemos a leerla porque la vista nos lo permite, deberíamos tener la capacidad de poder interpretar eso que dice, saber qué son esos nombres, a qué hacen referencia, etc.</p>
<p>Quizás el sistema que hoy tenemos de rotulado de alimentos, lejos de cumplir con su función de aclaratorio como lo establece el CAA, son poco claros y en muchos casos confusos. A raíz de esto es que a nivel mundial se comenzaron a buscar formas de rótulos o etiquetados que hagan más fácil la lectura y que realmente lleguen a cumplir la función de informar.</p>
<p>Nacen entonces los llamados “etiquetados frontales de alimentos” que tienen por objeto, mediante la forma, colores, tipografía, etc,  resumir y aclarar aquello que nos resulta trabajoso leer, en cuanto a las propiedades de esos alimentos. Es lisa y llanamente, un sistema de advertencia funcional orientado para que los consumidores del producto sepan si el mismo tiene grasas saturadas, exceso de sal y/o azúcar y/o calorías. Es, probablemente este punto, donde se diferencia de lo establecido por el Código Alimentario Argentino, ya que el mismo regula el rotulado de los envases en cuanto a cuestiones que dejan por fuera la prevención de enfermedades crónicas no transmisibles que son causadas junto a estilos de vida no saludables debido al excesivo consumo de determinados nutrientes. En particular, en Argentina se piensa en el etiquetado frontal mediante la utilización de octógonos de color negro (el mismo que actualmente se utiliza en Chile).</p>
<p>Imaginándonos el escenario propuesto por esta nueva forma de rotulación de alimentos, les presento la siguiente situación: entramos a un supermercado y comenzamos a recorrer las góndolas, mirando los productos alimenticios que en ellas se encuentran. Siguiendo esta línea de pensamiento, la mayoría de los productos envasados que veamos van a tener esa etiqueta o rotulado frontal de color negro con la advertencia, ya que no existe un alimento que se considere perfecto. Esto podría generar que la advertencia pase a ser algo cotidiano y que, con el tiempo, dejemos de prestarle atención y dejemos de darle importancia. Entonces, aquello que supuestamente nos haría tomar mejores decisiones en cuanto a la compra o no de los productos, podría terminar siendo solo un adicional del envase.</p>
<p>Resumiendo este escenario cotidiano, con este clase de etiquetado se nos presentarían dos situaciones: por un lado, una primera reacción en el consumidor “demonizando” los productos por ese etiquetado; y, por otro lado, eso que debería llamarme la atención pase a ser un aditivo más de color al envase el cual deje de generarme ese impacto visual y la consecuente acción de compra o no que se pretendía.</p>
<p>El nuevo sistema debería encontrar los caminos para que el consumidor tenga las herramientas necesarias y hacer una libre elección del producto con la información necesaria, en función de sus necesidades. Es decir, conseguir el objetivo original de esta acción. Claro, no es solo la etiqueta en un envase, sino que para lograr el fin buscado se necesita de un gran trabajo de educación alimentaria de la población, de la cual carecemos y no está propuesto en estos proyectos.</p>
<p>Como suelo mencionarles, todos los alimentos pueden formar parte de nuestra dieta (a no ser que exista una patología de base que no lo permita). Siempre en la medida que asegure una alimentación equilibrada en todo sentido, con variedad de ingesta y nutrientes.</p>
<p>Retomando el tema de esta columna, existen varias formas de etiquetado frontal de alimentos. En algunos países el uso de este tipo de rotulado es obligatorio como en México, Chile y Ecuador, siendo distintas las formas en cada uno de ellos. En Ecuador, por ejemplo, utilizan el sistema de los colores del semáforo: cada uno de los 3 colores hace referencia a una clasificación, que se establece por la cantidad de azúcares, grasa y sal que contiene cada 100 g o 100 ml de producto. “ALTO” contenido, en rojo; “MEDIO”, en amarillo; y, “BAJO”, lógicamente en verde. En México, por su parte, se utiliza el modelo “GDA monocromático” el cual cumple con la declaración de los siguientes nutrientes en el siguiente orden de izquierda a derecha: grasa saturada, otras grasas, azúcares totales, sodio y energía, contenidos por envase. En Chile, en cambio, el sistema utilizado es el de octógonos de color negro con letras blancas que indican si un alimento es alto en azúcares, grasas saturadas, sodio y/o calorías.</p>
<p>Asimismo, en el Informe denominado “Rotulado Frontal”, elaborado por la Subsecretaría de Comercio Interior, la Secretaria de Agroindustria y el Ministerio de Trabajo y Producción de la Nación, comentan que no está comprobado que una advertencia frontal que remarque el exceso de un nutriente mejore la calidad de la alimentación de las personas. Por el contrario, se corre el riesgo de “demonizar” ciertos alimentos. Principalmente, teniendo en cuenta que establecer la obligatoriedad de colocar un alerta en un rotulo podría ser un condicionante de la compra, pero no sería motivo suficiente para que el consumidor comprenda el motivo de la misma. Para ello, sería necesario mejorar la educación alimentaria de la población para que pueda tomar decisiones más informadas. Por otro lado, cabe destacar que estas advertencias están realizadas en base al producto final y no a los ingredientes en particular.</p>
<p>Esto nos hace pensar que cualquiera sea la forma de colocar un etiquetado frontal en los alimentos, es necesario que se implementen otro tipo de medidas como la educación alimentaria, orientación/educación al consumidor, mejorar la gráfica de composición nutricional que actualmente se encuentra en los envases para hacerla más legible y entendible, entre otras cuestiones. De esta forma, entiendo que se lograría el efecto deseado en los consumidores y al etiquetado frontal sería una información complementaria, aclaratoria y resumida de lo que realmente es la composición del alimento.</p>
<p>No es fácil actualmente leer e interpretar un rotulado nutricional en los alimentos envasados y creo que quienes nos tomamos el trabajo de querer hacerlo muchas veces fracasamos en el intento por el tamaño de la letra, la disposición del mismo en el envase, el color y tipografía del mismo, como así también en la lectura de la tabla de composición nutricional, por lo que es evidente la necesidad de un rotulado frontal en el caso de sostenerse el sistema actual. Considero que implementar esta metodología solo con el color negro no es funcional al objetivo, más aún que casi todos los alimentos lo tendrán en su envasado. Sería interesante probar con otros métodos como el de hacer diferencias con colores, tal como hace México con su “semáforo”. Esto sería más gráfico, pudiendo también resaltar cuestiones beneficiosas de dicho producto y no solo los “excesos” de su composición final.</p>
<p>Tengamos presente que con los datos que actualmente se brindan en los rotulados de los alimentos, podemos hacer una evaluación del mismo en cuanto a si puedo/debo consumirlo y con qué frecuencia. Probablemente, podrían consultarnos a quienes nos dedicamos a educar en materia de nutrición qué es lo que expresa, por ejemplo, la columna que dice “% VR” o indagar con que nombres puede aparecer un nutriente, etc.</p>
<p>Finalmente, quisiera agregar que, cualquiera sea el método que se implemente de rotulado frontal en los alimentos, debe haber una adecuada educación para la población sobre cómo deben interpretarse los mismos. Si no instruimos de forma correcta a quienes serán los receptores de dicho cambio, seguiremos incurriendo en errores de interpretación y no se alcanzarán los objetivos para los cuales se decide la modificación.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Por Lic. Carolina Cordingley</p>
<p>Nutricionista (MP:2060)</p>
<p>@lic_cordingley </p>
<p>(https://www.instagram.com/lic_cordingley/?hl=es-la )</p>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/T6xCbusIm2B5jSmU9e9jDyvesvo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2020/09/info-nutri-etiqueta.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Hace algunas semanas, los ministerios de Salud y de Desarrollo Productivo y de Agricultura de la Nación reflotaron un tema que venía tratándose desde...]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2020-09-19T17:06:00+00:00</updated>
                <published>2020-09-19T17:06:00+00:00</published>
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            En busca de los resultados prometidos
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                <![CDATA[Juan Martin Colombo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/0hUHBxpjoTJ4Dm-pqdXJbCW8byY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2020/09/nutricion-alimentos.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>En los últimos meses del año son muchos los que empiezan a querer remediar el desfasaje nutricional con la expectativa de “llegar bien al verano”. Sin embargo, los métodos que suelen usarse están relacionados a dietas que pueden ser peligrosas, ya que evitan el consumo de algunos macronutrientes necesarios, sin reparar en la calidad de la alimentación implementada y los riesgos que pueden provocar en la salud.</p>
<p>La demanda de soluciones mágicas genera que se vayan instalando dietas de moda en la sociedad. “La dieta del metabolismo acelerado”, la “detox”, la “proteica”, la “dieta Duncan”, la “keto”, el “ayuno intermitente”, la del paleolítico, son algunas de las más conocidas. Todas ellas prometen un gran descenso de peso en muy poco tiempo.</p>
<p>Este tipo de programas alimentarios, en general, se introducen en el mercado de la mano de una figura pública, famoso o celebridad, con una fuerte promoción en redes sociales y/o programas de televisión.</p>
<p>Las dietas que se proponen en la mayoría de estos casos tienen la característica de ser limitadas en algún macronutriente, como por ejemplo en hidratos de carbono, aumentando el consumo de proteínas en algunas, y de grasas en otras. También están aquellas que son muy restrictivas, calóricamente hablando; existen las que tienen eliminación completa de determinados grupos de alimentos; y otras, directamente con ayunos. El factor común de todas estas fórmulas es que prometen un descenso de peso rápido y se encuentran “avaladas” por aquella figura pública que la lleva adelante, con su respectiva y amplia promoción por las redes sociales, convirtiéndola en método que a simple vista parece un combo perfecto.</p>
<p>Ese descenso de peso rápido que prometen, es quizás el motivo por el cual se las elige masivamente; pero, pocos suelen preguntarse en ese momento qué es lo que sucede a largo plazo.</p>
<p>Las estrategias de marketing que se utilizan para promocionarlas son muy eficaces, con un alto grado de persuasión al posible consumidor. Entonces, es lógico pensar que quien busca perder peso de forma rápida no se plantee cuáles son los posibles costos para la salud a futuro. Vale aclarar que quien inicia el tratamiento ofrecido, simplemente está en busca del resultado prometido. El mayor grado de  responsabilidad proviene de aquellas figuras que la promocionan, como así también de los medios masivos de comunicación que permiten dichas publicidades.</p>
<p>Del otro lado de esta situación, estamos nosotros, los profesionales de la salud que nos dedicamos al diseño de planes de alimentación adecuados a la persona que nos consulta, cuidando todos y cada uno de los aspectos de la salud en general, teniendo en cuenta posibles patologías de base y siempre apoyándonos en resultados de laboratorio del paciente. Más allá que ese sea nuestro rol profesional, actualmente nos encontramos “arreglando” los efectos que este tipo de dietas de moda producen a largo plazo, y conteniendo emocionalmente a la persona que nos consulta luego del peligroso desarreglo que le generó la “receta mágica”.</p>
<p>En general, este tipo de dietas están planteadas para poder sostenerse por un período no mayor a un mes por su naturaleza restrictiva en algún aspecto, ya sea calórico, de alimentos, en cuanto a sensación de placer en el acto de comer, etc. Lo concreto es que no se pueden sostener en el tiempo. Quizás aquí es donde aparece uno de los grandes puntos de inflexión, porque en 30 días ¿qué hábito podemos cambiar?, ¿qué grado de adherencia podemos lograr a determinado estilo de alimentación? En ambos casos es la misma respuesta: ¡ninguno!</p>
<p>Hagamos una breve exposición y análisis de las dietas que actualmente son las más promocionadas/consumidas:</p>

Dieta Keto y Dieta Duncan: ambas son cetogénicas, donde las grasas constituyen el principal macronutriente de ingesta, por lo que pasan a ser la principal fuente de energía que se le provee al organismo. Aproximadamente un 90% de la ingesta calórica en este tipo de dietas está dada por las grasas, y el aporte de hidratos de carbono es casi nulo. Se suele recomendar hacerlas por 28 días.
Dieta del metabolismo acelerado: al igual que las anteriores se hace durante 28 días, a lo que definen como un ciclo. Cada ciclo contiene cuatro semanas, y cada semana se divide en tres fases. La fase 1, promueve la ingesta de granos y frutas; la 2, proteínas y vegetales alcalinos; y la tercera fase, grasas saludables (existe restricción de macronutrientes y determinados grupos de alimentos, dependiendo la fase en la que se esté).
Dieta del ayuno intermitente: en este caso, se limita la cantidad de tiempo en el que se permite comer y tiene muchas variantes. Una de ellas se trata de consumir dos días a la semana muy poca cantidad de calorías (aproximadamente 500 kcal), y las jornadas restantes se come con “normalidad”. A esta modalidad se la llama “5:2”, debido a los días que se puede consumir más o menos alimentos. Este ayuno se puede hacer en días consecutivos o alternos y, según la bibliografía, los “beneficios” del sistema de implementación son diferentes. Por ejemplo, sostienen que hacerlo en días consecutivos propiciará el descenso de peso rápido. Otra de las opciones propuestas es la llamada “16:8” (se ayuna 16 horas y se consumen alimentos en las 8 restantes), lo que supondría una reducción diaria de 300 a 500 kcal. La gran pregunta, en este caso, es: ¿qué implica comer con “normalidad”?.

<p>&nbsp;</p>
<p>Estos son algunos de los ejemplos de dietas de momento con las cuales nos podemos encontrar. Para cada una de ellas caben ciertas preguntas que podemos considerar como fundamentales y donde radica el fundamento de su fracaso a largo plazo.</p>
<p>Dentro de esos cuestionamientos podríamos plantear, por ejemplo, ¿por qué 28 días y no para siempre?; ¿qué implica para cada uno comer con normalidad?; ¿qué tiene de beneficioso / perjudicial basar mi alimentación en grasas?; ¿cómo se sale de dichas dietas?; etc. Y es entonces cuando se recurre a la explicación de un profesional.</p>
<p>La tarea de responder se suele volver un tanto ardua y compleja, ya que se tiene que demostrar que no es saludable más allá que el paciente haya conseguido descender de peso de forma rápida y efectiva. Causa y efecto, resultado inmediato contra riesgos a largo plazo, toda una difícil tarea. Sin embargo, se puede entender desde el momento en que alguien llega a consultar a un nutricionista luego de estos procesos.</p>
<p>Las consecuencias de los tratamientos cortoplacistas aparecen, en general, cuando estas dietas se detienen y el peso regresa, en muchos casos a niveles más altos que al inicio del proceso.</p>
<p>Dependiendo cuál programa alimentario se haya seguido, se presentan ciertos problemas para la salud, tales como hipoglucemias, aumento de triglicéridos y colesterol, dolores de cabeza, cansancio generalizado, estrés, ansiedad, alteraciones hormonales, cambios en el humor, deficiencias nutricionales, elevada producción de cuerpos cetónicos, etc. Es por estos y otros preocupantes resultados que no es recomendable buscar soluciones sin asesoramiento profesional.</p>
<p>A modo de repaso, tengamos presente que las dietas más efectivas para la pérdida de peso rápido imponen restricciones severas como las anteriormente mencionadas, que no son compatibles con el concepto de saludables ni equilibradas, y no se pueden sostener en el tiempo.</p>
<p>Es lógico concluir entonces que no existe una dieta de momento que solucione los problemas de sobrepeso u obesidad a largo plazo y mucho menos que me proporcione hábitos saludables.</p>
<p>Para finalizar, me gustaría decir que sí existe una fórmula mágica de pocos pasos, pero que no es tan secreta ni reveladora: consultar a un nutricionista para que nos brinde un programa de alimentación adecuada a nuestro cuerpo y estado de salud; sumarle actividad física; y, como consecuencia, lograr cambios reales en el estilo de vida y de nutrición, con una buena educación de un profesional preparado para eso. ¿El resultado? ¡Éxito a largo plazo y una mejor calidad de vida!</p>
<p>Por Lic. Carolina Cordingley</p>
<p>Nutricionista (MP:2060)</p>
<p>@lic_cordingley</p>
<p>(https://www.instagram.com/lic_cordingley/?hl=es-la)</p>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/0hUHBxpjoTJ4Dm-pqdXJbCW8byY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2020/09/nutricion-alimentos.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>En los últimos meses del año son muchos los que empiezan a querer remediar el desfasaje nutricional con la expectativa de “llegar bien al verano”. Sin...]]>
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                <updated>2020-09-12T17:05:27+00:00</updated>
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            Sobrepeso y obesidad, los peligros de los tratamientos “mágicos”
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/7bpPtzpz06BDr2ziGeEWlUr6iqc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2020/09/columna-carolina.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La obesidad es considerada una enfermedad crónica y como tal requiere un tratamiento a largo plazo, como cualquier otra patología de esas características, por ejemplo diabetes, hipertensión arterial, etcétera. Si prestamos atención a dichos padecimientos, sabemos que los tratamientos con medicamentos son a largo plazo y siempre se acompañan de cambios en el estilo de vida y alimentación. Ante esto, pensar en reducir el tratamiento de la obesidad y del sobrepeso con la ingesta momentánea de determinados productos como pastillas y/o polvos, o la realización de dietas extremadamente hipocalóricas o disociadas sin generar cambios en el estilo de vida y alimentación, esperando la solución mágica, nos debería conducir a un posible fracaso a largo plazo.</p>
<p>Si tomamos como referencia los resultados arrojados por la última encuesta nacional de factores de riesgo realizada para la población argentina, veremos que un gran porcentaje de la población padece sobrepeso o algún grado de obesidad. Además, en la comparativa con la medición anterior, hubo un aumento del 10% aproximadamente en ambas.</p>
<p>En Argentina actualmente existen solo 3 medicamentos aprobados para el tratamiento de la obesidad (personas que tengan un Índice de Masa Corporal mayor a 30) y el sobrepeso (personas que tengan un Índice de Masa Corporal mayor a 27 con alguna comorbilidad asociada como diabetes, hipertensión arterial, hipertrigliceridemia, hipercolesterolemia, etc). Dichos medicamentos deben estar indicados por un profesional de la salud y deben ser expendidos bajo receta médica.</p>
<p>Todos los productos alternativos que existen en el mercado no se encuentran aprobados por la ANMAT como medicamentos aptos para tratar la obesidad o sobrepeso con alguna comorbilidad asociada, como así determinadas dietas restrictivas/disociadas de momento, pero que los hay de ambos… los hay y ¡en demasía!</p>
<p>En los últimos años se ha extendido tanto el uso de pastillas, polvos y/o dietas extremadamente hipocalóricas o disociadas para adelgazar que nos permitiría inferir una mayor oferta en relación a la demanda existente de estas “soluciones”.</p>
<p>Cabe destacar que algunos de estos productos que se comercializan pueden producir efectos secundarios o adversos no deseados y, en muchos casos, contraproducentes para la salud de quien los consume, debido a determinados componentes con los que cuentan. Lo mismo sucede con determinadas dietas que se promocionan en relación a la perdida rápida de peso.</p>
<p>Pero veamos qué es lo que sucede a nivel cerebral en las personas que deciden comenzar a ingerir determinados productos para adelgazar, que no son los que la ANMAT ha aprobado (que se venden de forma masiva); o, con aquellos que se someten a dietas muy restrictivas o disociadas.</p>
<p>Leonardo Arroniz, Licenciado en Psicología (MN 47335), explica que la obsesión por el cuerpo perfecto o el descenso de peso fácil y rápido, se ha vuelto en un objetivo de muchas personas potenciado por la exposición permanente a través de las redes. Sin embargo, tener un cuerpo “perfecto” es una cuestión subjetiva y de expectativas construidas influenciadas por variables sociales, publicitarias y de época. Tener una figura de los o las modelos que nos presentan masivamente por distintos medios, no significa tener un cuerpo saludable. Muchas personas acuden al uso de pastillas, polvos o se someten a determinadas dietas como solución mágica para lograr ese cuerpo deseado, sin tener presente que el camino hacia un físico saludable debe empezar con la generación de hábitos alimenticios y de estilo de vida adecuados.</p>
<p>Asimismo, el Lic. Arroniz fundamenta esto al exponer que el cerebro se rige por el principio de conservación de energía y un cambio de hábito o modificación de nuestro estilo de vida, implica para el cerebro una reestructuración y por ende un desgaste de energía.</p>
<p>En este sentido, el cerebro tiende a resistirse  y aparecen ideas de procrastinación, que es la acción de postergar una acción o situación que hay que atender, boicots que el circuito neuronal establece para que no se cambie el estado. Por ende la “solución mágica” con la ingesta de determinados productos, o la realización de determinadas dietas, pueden aparecer como una conducta adecuada para la postergación de nuevos hábitos saludables que requerían un gasto de energía cerebral.</p>
<p>Teniendo en cuenta lo expresado por este profesional y lo que podemos ver en el consultorio, tarde o temprano esa acción de postergar lo que debemos atender se hace evidente en personas que durante un tiempo buscaron soluciones mágicas para lograr bajar de peso. Y llama poderosamente la atención la reincidencia en probar varios productos o dietas mágicas que conduzcan a un descenso de peso.</p>
<p>En relación a esto, Arroniz nos explica que el fenómeno "más de lo mismo" es un típico ejemplo de lo que se denomina “Cambio 1”, el cual consiste en aplicar reiteradamente el mismo intento de solución, a pesar de no obtener los resultados deseables, en vez de cuestionarse la conducta que uno aplica para la solución del problema, donde el individuo parte de la premisa mental de que esa conducta es la correcta. En cuanto a la justificación que se da a no obtener el resultado deseable es que "no fue aplicado con la suficiente intensidad", por lo que abandona por un tiempo ese comportamiento o lo intensifica en el próximo intento.</p>
<p>Consecuentemente nos indica que la capacidad de aprender está relacionada con el cambio de segundo orden, también denominado “Cambio 2”. En esta etapa, los sistemas tienen la capacidad de variar de manera cualitativa  y son mucho más capaces de adaptarse a las alteraciones de su ambiente.</p>
<p>Para dichos cambios existe una posible explicación que radica en lo que podríamos llamar “tiempos mágicos”, donde las emociones que se mueven en nosotros nos empujan a desear realizar acciones. Es entonces cuando se da la secreción de una hormona llamada dopamina, de manera que ya nos podemos imaginar realizando la acción, constituyendo la fase de deseo de tener un cuerpo “perfecto”, o simplemente bajar de peso.</p>
<p>Cuando pasamos a la acción, como la toma de pastillas, polvos o la realización de alguna dieta disociada, se ven involucradas las sustancias adrenalina y noradrenalina que ponen al organismo en marcha, con el objetivo de estar preparados para actuar. Se recompensa la acción con una sensación de placer al finalizarla o mientras se realiza, resultados inmediatos por perdida de líquido, por ejemplo.</p>
<p>Por último, una vez completada la acción, se cierra el circuito de recompensa con una sensación de satisfacción: la persona bajó de peso. Cuando se ha llegado a este punto, aparece la serotonina, hormona que se relaciona con nuestro estado de ánimo, y con el deseo de volver a vivir la misma experiencia. Gracias a la satisfacción proporcionada, cuando aparezca una señal que active el deseo, el sujeto tenderá a repetir la acción, por lo que continúan ingiriendo productos o haciendo dietas mágicas, pero no logran cambiar los hábitos.</p>
<p>La situación que nos presenta el Lic. Arroniz, una vez que la persona cierra ese circulo de satisfacción, puede derivar en muchas situaciones y una de ellas es el llamado “efecto rebote”. El fenómeno ocurre cuando, por algún motivo, se discontinua el uso de estos productos o se abandona la dieta, y el motivo es claro: no se ha cambiado ningún hábito en el estilo de vida o alimentación, y lo mágico deja de ser mágico y maravilloso.</p>
<p>En general este efecto trae aparejado la recuperación del peso perdido y en muchos casos una ganancia de peso mayor a la inicial. Esto por lo general genera frustración y mucha ansiedad en las personas. Aparece nuevamente la desorganización en la alimentación y lo reintentan de manera química volviendo al uso de pastillas/polvo o a la realización de la “dieta mágica”, ya que el cerebro registró en algún momento la satisfacción con estas acciones y por ende vuelve a suceder el ciclo. Lo que siempre se evita, entonces, es la constitución de nuevos hábitos, aquellos que sean saludables. Y volvemos a empezar con el ciclo en el cual la persona pasa de cierta incomodidad consigo  mismo, a descender de peso mediante la utilización de lo mágico y fácil, para después entrar en un estado de disconformidad, frustración y ansiedad.</p>
<p>Es importante resaltar que ninguno de los 3 medicamentos actualmente aprobados para el tratamiento de la obesidad o el sobrepeso asociado a alguna comorbilidad es efectivo si no se llevan adelante cambios en el estilo de vida de quien los ingiere, como un plan de alimentación saludable adecuado al gasto calórico y comorbilidades existentes, sumado a una rutina de actividad física.</p>
<p>La obesidad es una de las mayores problemáticas a las cuales, en torno a la salud, se enfrenta nuestra sociedad. Por ende, es lógico pensar que a medida va pasando el tiempo existan cada vez más productos o dietas milagrosas que prometan el tan esperado descenso de peso. Por esto es lógico que las posibilidades que tiene una persona que padece esta enfermedad de toparse con este tipo de productos o dietas va en aumento.</p>
<p>Más allá de la visión profesional del tema, quienes hayan realizado en algún momento de su vida un tratamiento como los mencionados sabrá que nada es mágico y que a corto, mediano o largo plazo, si no han cambiado hábitos, eso que en algún momento les generó satisfacción luego les generará frustración.</p>
<p>No evadamos, no posterguemos, no creamos todo lo que aparece en las redes sociales y programas de televisión en torno a esta temática. Preguntémonos el porqué de las cosas, consultemos con profesionales capacitados en el tema, que en definitiva son quienes nos darán las herramientas necesarias para poder generar ese cambio que algunos tanto buscan y desean.</p>
<p>Recuerden que nada es milagroso y que todo requiere de esfuerzos, compromisos y cambios.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Por Lic. Carolina Cordingley
Nutricionista (MP:2060)
@lic_cordingley </p>
<p>Aclaración: los conceptos vertidos de quienes opinan son absoluta responsabilidad del firmante.</p>
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                <updated>2020-09-05T17:01:20+00:00</updated>
                <published>2020-09-05T17:01:20+00:00</published>
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            El rol del nutricionista en el tratamiento alimentario
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<p>La licenciada en nutrición Soledad Fernández Turnes sostiene que en muchos casos los pacientes vienen con una idea negativa a la consulta: “las licenciadas en nutrición no somos madres que retan a su hijo cuando no hace la tarea, somos profesionales que brindamos herramientas para que las personas aprendan a comer de manera saludable, se sientan mejor, bajen la grasa corporal, se ordenen con las comidas y aprendan a elegir los alimentos”.</p>
<p>¿El peso importa?</p>
<p>La balanza tradicional ha quedado de lado desde hace un tiempo y los especialistas deciden controlar el peso con otros métodos: el más usado en el momento es el analizador in body.</p>
<p>“Nos permite saber con exactitud cómo está constituido el cuerpo, mientras la balanza típica de consultorio nos brinda solo el peso en kilos”.</p>
<p>“Este analizador brinda información detallada en cuanto músculo, grasa, cantidad de agua, grasa visceral que tiene el cuerpo y así poder hacer un seguimiento de cómo va cambiando la composición corporal” detalla Fernández.</p>
<p>La comida también es fuente de placer</p>
<p>Son muchas las especialistas que destacan la importancia de juntarse con amigos y darse los gustos. Las licenciadas Agustina Murcho y Martina Daireaux hacen hincapié en la importancia de la flexibilidad en un plan de descenso de peso.</p>
<p>La idea es que la mayoría de los alimentos sean saludables y las porciones justas pero eso no significa que no se puede disfrutar de una salida o de comer algo distinto. Esto también tiene que ser parte del plan para poder obtener buenos resultados.</p>
<p>“La restricción genera atracones, desórdenes y puede derivar en un trastorno alimentario. Es importante poder disfrutar de lo que nos gusta” destaca Agustina Murcho.</p>
<p>Por su parte, la licenciada Estefanía Beltrami, quien también sigue la línea de mantener cierta flexibilidad a la hora de comer destaca la importancia del déficit calórico para lograr la reducción en el peso: “existen muchos tips que circulan en internet sobre eliminar carbohidratos o azúcares a la hora de bajar de peso y en realidad no se trata de restringir alimentos sino de lograr el déficit calórico: es decir que tenemos que consumir menos calorías que las que quemamos” concluye.</p>
<p>&nbsp;</p>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/4LtVAQbSEofBl61dCHoYNNMe_88=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2019/10/nut-edit.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Un buen profesional tiene que guiar al paciente, ayudarlo a ordenarse con las comidas y enseñarle a disfrutar también de aquello que le gusta.]]>
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                <updated>2019-10-14T07:31:31+00:00</updated>
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