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    <title>El Marplatense</title>
    <subtitle>Contenido multimedia para informarse minuto a minuto de lo que acontece en Mar del Plata</subtitle>
    <updated>2026-03-19T18:08:23+00:00</updated>
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            Alarma en Argentina: 6 de cada 10 personas viven con sobrepeso u obesidad
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                <![CDATA[El Marplatense ]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hWTwa530WiFatXxlXbBxnmzV3r0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2024/03/sobrepeso_y_obesidad.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Según los últimos estudios, 6 de cada 10 argentinos mayores de 18 años viven con sobrepeso u obesidad, una condición que representa un desafío creciente para la salud pública y que está asociada con más de 200 posibles complicaciones, como diabetes tipo 2, enfermedades hepáticas y cardiovasculares, hipertensión arterial, colesterol elevado e incluso ciertos tipos de cáncer.</p><p>A nivel global, las cifras también son alarmantes: la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que 1 de cada 8 personas en el mundo vive con obesidad (casi 890 millones) y unos 2.500 millones de adultos tienen sobrepeso. A esto se suman más de 390 millones de niños y adolescentes con sobrepeso y 160 millones con obesidad.</p><p>La obesidad no solo aumenta el riesgo de mortalidad por enfermedades cardiovasculares -se calcula que 19% de las muertes por estas patologías se deben a un índice de masa corporal elevado-, sino que también incrementa los costos de atención médica. Las personas con obesidad gastan un 27% más en consultas y prácticas ambulatorias, un 46% más en internaciones y hasta un 80% más en medicamentos para tratar comorbilidades.</p><p>Además, existe un fuerte vínculo con la salud mental: la depresión es un predictor de obesidad y, a su vez, quienes la padecen tienen un 55% más de riesgo de desarrollar depresión.</p><p>“Está demostrado que el mejor camino para lograr un adecuado control del peso corporal comienza con una consulta con un profesional de la salud. Este indicará los estudios correspondientes y juntos podrán determinar un programa sostenible en el tiempo, diseñado específicamente para responder a los objetivos, necesidades, posibilidades y expectativas de cada persona”, explicó la doctora Mónica Katz, especialista en Nutrición y expresidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición.</p><p>La profesional destacó que todo plan integral incluye educación alimentaria, actividad física, descanso adecuado, manejo del estrés y reconocimiento de los factores emocionales que influyen en la alimentación. “Siempre hay que trabajar de manera multidisciplinaria, porque la obesidad no depende solo de la voluntad, sino de un entramado de factores biológicos, sociales, culturales y psicológicos”, agregó.</p><p>En tanto, el doctor Ernesto Duronto, cardiólogo y jefe de la Unidad Coronaria en la Fundación Favaloro, remarcó que bajar de peso tiene un efecto sistémico: “Mejora todo el perfil cardiorenohepatometabólico, desde los niveles de glucemia y lípidos hasta la función renal y hepática”.</p><p>El especialista subrayó que mantener un peso saludable contribuye a reducir significativamente el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y a mejorar la calidad de vida de la población.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hWTwa530WiFatXxlXbBxnmzV3r0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2024/03/sobrepeso_y_obesidad.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>El exceso de peso afecta a más de la mitad de la población adulta y se vincula a más de 200 enfermedades, desde diabetes hasta problemas cardiovasculares.]]>
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                                <category term="mas-alla-del-espejo-salud-y-bienestar" label="MÁS ALLÁ DEL ESPEJO: salud y bienestar" />
                <updated>2026-03-19T18:08:23+00:00</updated>
                <published>2025-10-29T17:29:38+00:00</published>
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            Sobrepeso y obesidad, los peligros de los tratamientos “mágicos”
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                <![CDATA[Juan Martin Colombo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/7bpPtzpz06BDr2ziGeEWlUr6iqc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2020/09/columna-carolina.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La obesidad es considerada una enfermedad crónica y como tal requiere un tratamiento a largo plazo, como cualquier otra patología de esas características, por ejemplo diabetes, hipertensión arterial, etcétera. Si prestamos atención a dichos padecimientos, sabemos que los tratamientos con medicamentos son a largo plazo y siempre se acompañan de cambios en el estilo de vida y alimentación. Ante esto, pensar en reducir el tratamiento de la obesidad y del sobrepeso con la ingesta momentánea de determinados productos como pastillas y/o polvos, o la realización de dietas extremadamente hipocalóricas o disociadas sin generar cambios en el estilo de vida y alimentación, esperando la solución mágica, nos debería conducir a un posible fracaso a largo plazo.</p>
<p>Si tomamos como referencia los resultados arrojados por la última encuesta nacional de factores de riesgo realizada para la población argentina, veremos que un gran porcentaje de la población padece sobrepeso o algún grado de obesidad. Además, en la comparativa con la medición anterior, hubo un aumento del 10% aproximadamente en ambas.</p>
<p>En Argentina actualmente existen solo 3 medicamentos aprobados para el tratamiento de la obesidad (personas que tengan un Índice de Masa Corporal mayor a 30) y el sobrepeso (personas que tengan un Índice de Masa Corporal mayor a 27 con alguna comorbilidad asociada como diabetes, hipertensión arterial, hipertrigliceridemia, hipercolesterolemia, etc). Dichos medicamentos deben estar indicados por un profesional de la salud y deben ser expendidos bajo receta médica.</p>
<p>Todos los productos alternativos que existen en el mercado no se encuentran aprobados por la ANMAT como medicamentos aptos para tratar la obesidad o sobrepeso con alguna comorbilidad asociada, como así determinadas dietas restrictivas/disociadas de momento, pero que los hay de ambos… los hay y ¡en demasía!</p>
<p>En los últimos años se ha extendido tanto el uso de pastillas, polvos y/o dietas extremadamente hipocalóricas o disociadas para adelgazar que nos permitiría inferir una mayor oferta en relación a la demanda existente de estas “soluciones”.</p>
<p>Cabe destacar que algunos de estos productos que se comercializan pueden producir efectos secundarios o adversos no deseados y, en muchos casos, contraproducentes para la salud de quien los consume, debido a determinados componentes con los que cuentan. Lo mismo sucede con determinadas dietas que se promocionan en relación a la perdida rápida de peso.</p>
<p>Pero veamos qué es lo que sucede a nivel cerebral en las personas que deciden comenzar a ingerir determinados productos para adelgazar, que no son los que la ANMAT ha aprobado (que se venden de forma masiva); o, con aquellos que se someten a dietas muy restrictivas o disociadas.</p>
<p>Leonardo Arroniz, Licenciado en Psicología (MN 47335), explica que la obsesión por el cuerpo perfecto o el descenso de peso fácil y rápido, se ha vuelto en un objetivo de muchas personas potenciado por la exposición permanente a través de las redes. Sin embargo, tener un cuerpo “perfecto” es una cuestión subjetiva y de expectativas construidas influenciadas por variables sociales, publicitarias y de época. Tener una figura de los o las modelos que nos presentan masivamente por distintos medios, no significa tener un cuerpo saludable. Muchas personas acuden al uso de pastillas, polvos o se someten a determinadas dietas como solución mágica para lograr ese cuerpo deseado, sin tener presente que el camino hacia un físico saludable debe empezar con la generación de hábitos alimenticios y de estilo de vida adecuados.</p>
<p>Asimismo, el Lic. Arroniz fundamenta esto al exponer que el cerebro se rige por el principio de conservación de energía y un cambio de hábito o modificación de nuestro estilo de vida, implica para el cerebro una reestructuración y por ende un desgaste de energía.</p>
<p>En este sentido, el cerebro tiende a resistirse  y aparecen ideas de procrastinación, que es la acción de postergar una acción o situación que hay que atender, boicots que el circuito neuronal establece para que no se cambie el estado. Por ende la “solución mágica” con la ingesta de determinados productos, o la realización de determinadas dietas, pueden aparecer como una conducta adecuada para la postergación de nuevos hábitos saludables que requerían un gasto de energía cerebral.</p>
<p>Teniendo en cuenta lo expresado por este profesional y lo que podemos ver en el consultorio, tarde o temprano esa acción de postergar lo que debemos atender se hace evidente en personas que durante un tiempo buscaron soluciones mágicas para lograr bajar de peso. Y llama poderosamente la atención la reincidencia en probar varios productos o dietas mágicas que conduzcan a un descenso de peso.</p>
<p>En relación a esto, Arroniz nos explica que el fenómeno "más de lo mismo" es un típico ejemplo de lo que se denomina “Cambio 1”, el cual consiste en aplicar reiteradamente el mismo intento de solución, a pesar de no obtener los resultados deseables, en vez de cuestionarse la conducta que uno aplica para la solución del problema, donde el individuo parte de la premisa mental de que esa conducta es la correcta. En cuanto a la justificación que se da a no obtener el resultado deseable es que "no fue aplicado con la suficiente intensidad", por lo que abandona por un tiempo ese comportamiento o lo intensifica en el próximo intento.</p>
<p>Consecuentemente nos indica que la capacidad de aprender está relacionada con el cambio de segundo orden, también denominado “Cambio 2”. En esta etapa, los sistemas tienen la capacidad de variar de manera cualitativa  y son mucho más capaces de adaptarse a las alteraciones de su ambiente.</p>
<p>Para dichos cambios existe una posible explicación que radica en lo que podríamos llamar “tiempos mágicos”, donde las emociones que se mueven en nosotros nos empujan a desear realizar acciones. Es entonces cuando se da la secreción de una hormona llamada dopamina, de manera que ya nos podemos imaginar realizando la acción, constituyendo la fase de deseo de tener un cuerpo “perfecto”, o simplemente bajar de peso.</p>
<p>Cuando pasamos a la acción, como la toma de pastillas, polvos o la realización de alguna dieta disociada, se ven involucradas las sustancias adrenalina y noradrenalina que ponen al organismo en marcha, con el objetivo de estar preparados para actuar. Se recompensa la acción con una sensación de placer al finalizarla o mientras se realiza, resultados inmediatos por perdida de líquido, por ejemplo.</p>
<p>Por último, una vez completada la acción, se cierra el circuito de recompensa con una sensación de satisfacción: la persona bajó de peso. Cuando se ha llegado a este punto, aparece la serotonina, hormona que se relaciona con nuestro estado de ánimo, y con el deseo de volver a vivir la misma experiencia. Gracias a la satisfacción proporcionada, cuando aparezca una señal que active el deseo, el sujeto tenderá a repetir la acción, por lo que continúan ingiriendo productos o haciendo dietas mágicas, pero no logran cambiar los hábitos.</p>
<p>La situación que nos presenta el Lic. Arroniz, una vez que la persona cierra ese circulo de satisfacción, puede derivar en muchas situaciones y una de ellas es el llamado “efecto rebote”. El fenómeno ocurre cuando, por algún motivo, se discontinua el uso de estos productos o se abandona la dieta, y el motivo es claro: no se ha cambiado ningún hábito en el estilo de vida o alimentación, y lo mágico deja de ser mágico y maravilloso.</p>
<p>En general este efecto trae aparejado la recuperación del peso perdido y en muchos casos una ganancia de peso mayor a la inicial. Esto por lo general genera frustración y mucha ansiedad en las personas. Aparece nuevamente la desorganización en la alimentación y lo reintentan de manera química volviendo al uso de pastillas/polvo o a la realización de la “dieta mágica”, ya que el cerebro registró en algún momento la satisfacción con estas acciones y por ende vuelve a suceder el ciclo. Lo que siempre se evita, entonces, es la constitución de nuevos hábitos, aquellos que sean saludables. Y volvemos a empezar con el ciclo en el cual la persona pasa de cierta incomodidad consigo  mismo, a descender de peso mediante la utilización de lo mágico y fácil, para después entrar en un estado de disconformidad, frustración y ansiedad.</p>
<p>Es importante resaltar que ninguno de los 3 medicamentos actualmente aprobados para el tratamiento de la obesidad o el sobrepeso asociado a alguna comorbilidad es efectivo si no se llevan adelante cambios en el estilo de vida de quien los ingiere, como un plan de alimentación saludable adecuado al gasto calórico y comorbilidades existentes, sumado a una rutina de actividad física.</p>
<p>La obesidad es una de las mayores problemáticas a las cuales, en torno a la salud, se enfrenta nuestra sociedad. Por ende, es lógico pensar que a medida va pasando el tiempo existan cada vez más productos o dietas milagrosas que prometan el tan esperado descenso de peso. Por esto es lógico que las posibilidades que tiene una persona que padece esta enfermedad de toparse con este tipo de productos o dietas va en aumento.</p>
<p>Más allá de la visión profesional del tema, quienes hayan realizado en algún momento de su vida un tratamiento como los mencionados sabrá que nada es mágico y que a corto, mediano o largo plazo, si no han cambiado hábitos, eso que en algún momento les generó satisfacción luego les generará frustración.</p>
<p>No evadamos, no posterguemos, no creamos todo lo que aparece en las redes sociales y programas de televisión en torno a esta temática. Preguntémonos el porqué de las cosas, consultemos con profesionales capacitados en el tema, que en definitiva son quienes nos darán las herramientas necesarias para poder generar ese cambio que algunos tanto buscan y desean.</p>
<p>Recuerden que nada es milagroso y que todo requiere de esfuerzos, compromisos y cambios.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Por Lic. Carolina Cordingley
Nutricionista (MP:2060)
@lic_cordingley </p>
<p>Aclaración: los conceptos vertidos de quienes opinan son absoluta responsabilidad del firmante.</p>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/7bpPtzpz06BDr2ziGeEWlUr6iqc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2020/09/columna-carolina.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La obesidad es considerada una enfermedad crónica y como tal requiere un tratamiento a largo plazo, como cualquier otra patología de esas característi...]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2020-09-05T17:01:20+00:00</updated>
                <published>2020-09-05T17:01:20+00:00</published>
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            Casi dos de cada cinco adolescentes tienen sobrepeso en el país
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/dt8FnOX0SNAWOsHOGjvAck6x7N4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2019/10/obesidad-infantil-oms-2.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Casi dos de cada cinco adolescentes presentan sobrepeso en la Argentina, país que presenta la mayor prevalencia de America Latina respecto de la malnutrición, el sobrepeso y la obesidad, según el informe sobre el Estado Mundial de la Infancia difundido hoy por Unicef.</p>
<p>El reporte detalla además que un 20 por ciento de los niños menores de 5 años de América Latina y el Caribe presentan trastornos de crecimiento como consecuencia de una mal nutrición que puede comenzar incluso antes de los seis meses de edad.</p>
<p>De acuerdo al informe, el país de la región con mayor prevalencia de estas enfermedades es Argentina, donde casi 2 de cada 5 adolescentes tienen sobrepeso.</p>
<p>"El sobrepeso infantil puede conducir a la aparición temprana de diabetes tipo 2, estigmatización y depresión, y es un fuerte factor de riesgo para el desarrollo de obesidad en la edad adulta, con graves consecuencias para la salud y la economía", indicó Unicef.</p>
<p>El informe precisa además que en 2018, “4,8 millones de niños y niñas menores de 5 años sufrieron retraso en el crecimiento, 0,7 millones de mal nutrición y 4 millones tenían sobrepeso, incluyendo obesidad”.</p>
<p>Estas tendencias reflejan un crecimiento deficiente y ponen a los niños en riesgo de sufrir infecciones, disminuir sus habilidades de aprendizaje y, en algunos casos, morir.</p>
<p>De los 18 países de la región que cuentan con datos, Guatemala es el caso más "preocupante" con 1 de cada 2 "niños y niñas menores de 5 años que no están creciendo bien".</p>
]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/dt8FnOX0SNAWOsHOGjvAck6x7N4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2019/10/obesidad-infantil-oms-2.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Casi dos de cada cinco adolescentes presentan sobrepeso en la Argentina, país que presenta la mayor prevalencia de America Latina respecto de la malnu...]]>
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                <updated>2019-10-17T07:12:36+00:00</updated>
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